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Septiembre 4, 2010

Publicación: Diálogo con Hancock y Shorter

Primer plano de izquierda a derecha: Daisaku Ikeda, Wayne Shorter y Herbie Hancock

Primer plano de izquierda a derecha: Daisaku Ikeda, Wayne Shorter y Herbie Hancock

El 4 de septiembre de 2010, el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, inició la publicación de una serie titulada Tamashii no ningen sanka: Jazu to jinsei to buppo wo kataru (Oda al espíritu humano: Diálogo sobre el jazz, la vida y el budismo, traducción extraoficial del japonés), que recopila las conversaciones mantenidas entre el presidente de la Soka Gakkai Internacional (SGI), Daisaku Ikeda, y los célebres músicos de jazz Herbie Hancock y Wayne Shorter. Ambos músicos son miembros de la SGI y presidentes del Comité Internacional de Artistas para la Paz.

A continuación, se presenta una síntesis de la primera entrega subtitulada "La cultura es la voz del pueblo". [Nota: El siguiente extracto en castellano es una traducción extraoficial.]

Daisaku Ikeda (DI): El diálogo es una melodía que compone el encuentro de corazones. Señor Herbie Hancock y señor Wayne Shorter, estaba ansioso de iniciar esta "actuación conjunta" con ustedes que son unos músicos de primer calibre internacional. Los considero a ambos tesoros del mundo artístico. Han sido merecedores de varios premios Grammy, el cual es uno de los más honrosos reconocimientos del ámbito musical. Además, a la par de su labor artística internacional, promueven la paz. La acción que llevan a cabo con firme convicción es un orgullo para los miembros de la SGI de los Estados Unidos y de las ciento noventa y dos naciones del orbe entero.

Herbie Hancock (HH): Muchas gracias. Estoy muy feliz de participar en este triálogo. El señor Shorter y yo nos sentimos honrados por la extraordinaria oportunidad de conversar con usted sobre la labor de nuestras vidas –la composición musical en el mundo—, y sobre nuestra práctica del budismo.

Wayne Shorter (WS): Ciertamente, comprendo que usted, maestro Ikeda, desea iniciar un diálogo de nueva índole en aras de la humanidad. Su valentía en impulsar un intercambio de esta modalidad por los nuevos tiempos va a despertar y a estimular a muchas personas.

DD: El jazz nació en los Estados Unidos y como expresión de la cultura musical es uno de los mayores orgullos de la nación norteamericana. En nuestras conversaciones, el doctor Jim Garrison, ex presidente de la Sociedad John Dewey, destacó cuatro tesoros espirituales de los Estados Unidos: la filosofía pedagógica de John Dewey, la literatura del renacimiento estadounidense de Ralph Waldo Emerson, la lucha por los derechos civiles de Martin Luther King (h.) y la música jazz, nacida de las entrañas del pueblo. En el pasado, he tenido la suerte de entablar el diálogo con los más destacados conocedores de Dewey, Emerson y King; y ahora, iniciamos este diálogo sobre el jazz. Considero que este intercambio va a ser el corolario de las relaciones recíprocas que he cultivado con el pueblo estadounidense a lo largo de cinco décadas. Me complace profundamente saber que hoy se desempeñan exitosamente en el mundo nuestros artistas de la Ley Mística. Deseo desarrollar en este diálogo con ustedes, que son responsables de la División de Artistas de la SGI, las perspectivas para un resplandeciente futuro impulsado por un amplio movimiento cultural basado en el budismo. Estoy seguro de que esta conversación –que mantendré con dos miembros que promueven actividades sinceras y perseverantes en el distrito y el cabildo, que son los núcleos de nuestro movimiento por la paz mundial— infundirá esperanza a muchos de nuestros compañeros. Como es posible que no todos los lectores del Seikyo Shimbun estén familiarizados con el jazz, empecemos por la historia de sus orígenes. Yo mismo deseo ampliar mis conocimientos del jazz con entusiasmo juvenil. Deseo aprender de ambos como si estuviese asistiendo a una conferencia especial.

(…)

DD: Son palabras profundas. La improvisación… La fuerza para crear valor libremente y de súbito a partir de un encuentro requiere de la fortaleza de un espíritu sólido y seriamente determinado.

(…)

DD: La vida y la cultura son contiendas. Constituyen luchas por la búsqueda de la excelencia, el desarrollo y la superación. Se trata de una lucha para crear valor. Sin embargo, el ser humano no puede vencer en esta lucha si no tiene valentía.

[Fuente informativa y fotográfica: Seikyo Shimbun, Soka Gakkai, Japón. Artículos publicados el 16 de agosto y el 4 de septiembre de 2010.]