header
a+ a- print

Entrevista con el doctor Nur Yalman

[Extracto de una entrevista al doctor Nur Yalman, profesor emérito de Antropología Social y Estudios sobre Medio Oriente de la Universidad de Harvard, realizada el 19 de octubre de 2012, por Masao Yokota, asesor del Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo.]

Masao Yokota: Recientemente, usted destacó "el esfuerzo que el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, ha realizado para propiciar un mayor entendimiento entre las personas del mundo". ¿Podría por favor, explayarse al respecto?

Nur Yalman: Sí, es algo fácil de explicar. Estuve leyendo el famoso libro del historiador George Macaulay Trevelyan (1876-1962), que fue decano de la Escuela Trinity de la Universidad de Cambridge durante la difícil étapa entre la Primera y la Segunda Guerras Mundiales. Uno queda aturdido y deprimido al leer la historia europea descrita por este gran historiador. Muchos líderes han cometido errores garrafales en relación con la guerra; demasiada gente ha muerto por la búsqueda insensata de la gloria nacional, o en el intento de derrotar y denigrar al enemigo.

Me asombra la extraordinaria visión de futuro que demostró Daisaku Ikeda, cuando invitó a un gran hombre, Sir Joseph Rotblat (1908-2005) a mantener con él un diálogo, que luego fue publicado como libro con el título de En pos de la paz global [traducción tentativa]. Fue algo absolutamente brillante. Después de todo, Sir Joseph Rotblat fue una de las personas que en 1975 crearon las Conferencias Pugwash sobre Ciencia y Asuntos Mundiales, y por ello, fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1995.

Sir Rotblat había participado en el programa de creación de armas nucleares. De modo que él sabía el daño que esos terribles instrumentos de destrucción podían infligirle a la humanidad. Y aún vivimos bajo la sombra de un apocalipsis nuclear de proporciones inimaginables. Muchos países poseen armamento nuclear. Y creen erróneamente que pueden dominar el mundo. No podrán hacerlo, y un simple error puede precipitarnos a todos en una situación letal irreparable.

El problema de la guerra persiste entre nosotros. Es absolutamente brillante por parte de Daisaku Ikeda definir un camino de avance en los términos pacifistas del budismo. Durante toda su vida, ha tratado de fomentar la paz con numerosos países, en particular entre el Japón y la China.

Considero que eso es algo absolutamente admirable como labor de toda una vida, por el bien del futuro. Eso no es lo único que Daisaku Ikeda ha emprendido. Es impresionante todo lo que ha realizado: las instituciones educativas, culturales y los numerosos libros que ha escrito. Él siempre ha demostrado un profundo sentido de humanidad, algo que está mucho más allá de las loas y del reconocimiento.

Los ochenta años de la Soka Gakkai han sido dramáticos y han registrado logros extraordinarios en el escenario del mundo. Uno tiene la esperanza de que esos esfuerzos, en relación con las Naciones Unidas y también con la China, produzcan sus frutos. Veremos.

El mundo está dominado todavía por el poderío militar. En todos los países, los gastos militares se están incrementando.

[Al momento de dejar su cargo en 1952, el presidente de los Estados Unidos] Eisenhower ya había llamado la atención sobre los complejos industriales militares de muchos países europeos y asiáticos, no solo de los Estados Unidos, los cuales conducen a una actitud complaciente y poco crítica ante la creciente influencia militar en los asuntos públicos. Tal cosa es extremadamente peligrosa, porque los militares están esencialmente involucrados en la tarea de matar gente, de una u otra manera, lo cual lleva a gestiones que están muy lejos de ser pacíficas.

Toda matanza implica una especie de venganza sobre la otra parte. Cuanto más uno mata, más enemigos tiene. La única manera de salir de ese círculo vicioso es exactamente lo que predicó Shakyamuni: detener la furiosa carrera hacia más agresión y más violencia, y dirigirse en dirección a la paz y al pacifismo. Sobre estos temas, el señor Ikeda y yo estamos absolutamente de acuerdo.

Yokota: En el contexto del poder, y especialmente, de las superpotencias, el miedo es a menudo un elemento motivador. El señor Ikeda enfatiza la importancia del establecimiento de lazos de confianza a través del diálogo. Pero se necesita valentía para confiar.

Yalman: Sí, él tiene toda la razón. Tenemos que ser capaces de confiar en nuestros semejantes y de encender la chispa de la empatía y de la bondad que encontramos en el corazón de la gente. A menos que seamos capaces de hacerlo, el futuro se presenta sombrío.

Para lograrlo debemos adquirir una mayor comprensión sobre otros pueblos y otras culturas, a pesar de que las naciones del mundo muestran mucha más desconfianza y dificultad en ser abordadas. Confiar en los demás de modo que uno pueda abrirse a otras personas, a sus culturas y a sus contribuciones es algo de valor incalculable. Y el señor Ikeda lo representa de manera consumada.

Últimamente, vemos que las grandes naciones de Europa temen, con creciente alarma, que la gente "supuestamente" pobre, a quienes estas llaman musulmanes, se instale a vivir en sus comunidades. Pero, desde luego, se trata de individuos que provienen de los más diversos lugares. La palabra "musulmán" no incluye, ni remotamente, la variedad de personas de África del norte, Pakistán, Indonesia y de otros lugares, que llegan a los países del norte de Europa. Ya hemos visto, tanto en Suecia y Dinamarca, como en el más extraordinario vuelco que dio Holanda, que los partidos de extrema derecha están comenzando a ganar cada vez más espacio y a lograr más adhesiones.

Ese es un problema producto del miedo, una aprensión enteramente irracional. Es esencialmente el resultado de la manipulación política, pero puede conducir a resultados desastrosos. Por esa razón, leer la obra de Trevelyan sobre historia inglesa y europea es tan sorprendente, porque uno comprueba hasta qué punto las grandes naciones cometen graves errores y conducen a su población a la guerra, en nombre de la gloria nacional u otra razón parecida; pero el resultado final es que innumerables personas resultan masacradas.

Yokota: Uno de los temores más grandes de los seres humanos es el temor a las diferencias. Esas diferencias son un tema central en su disciplina antropológica, en la que el conocimiento se adquiere cuando uno se sumerge en otras culturas. Eso tiene una gran similitud con las actividades que el señor Ikeda impulsa con empeño en bien de los intercambios culturales y del entendimiento.

Yalman: Sí, absolutamente. Por ejemplo, el mejor trabajo realizado por Claude Levi-Strauss llevó a cabo en Brasil, y también en ese país, el de mi querido amigo David Maybury-Lewis; Edmund Leach, decano de la Escuela King de la Universidad de Cambridge, trabajó en Birmania. Estos hombres realizaron su obra más fecunda en países y con personas que no eran los propios. Se abrieron a esos pueblos, vivieron con ellos, trataron de comprenderlos y de desarrollar un sentimiento de simpatía por su gente.

Ese es el camino que debemos recorrer. El señor Ikeda ha realizado inmensas contribuciones mediante sus esfuerzos por fomentar el entendimiento entre pueblos diferentes. Ochenta años es un buen momento para celebrar la idea de la confianza y del diálogo.

Yokota: ¿Podría usted referirse a su diálogo con el presidente Ikeda?

Yalman: Estuve encantado de conversar con él, porque él era un perfecto conocedor de todos los tópicos sobre los cuales departimos. Hablamos sobre muchas cosas: la cultura japonesa, la cultura turca; también, acerca del islam y del budismo, y, desde luego, de Europa occidental y los Estados Unidos, entre otros temas. Fue un placer comprobar cuánto había leído y comprendido sobre la importancia de los elementos clave de esas culturas. El diálogo se desarrolló con suma fluidez, como se puede constatar en nuestro libro El mundo de hoy, la civilización del mañana [traducción tentativa].


Nur Yalman, nacido en Estambul, Turquía, es profesor emérito de Antropología Social y Estudios sobre Medio Oriente de la Universidad de Harvard, y miembro de la Academia de Artes y Ciencias de los Estados Unidos. Su obra más destacada es Under the Bo Tree: Studies in Caste, Kinship and Marriage in the Interior of Ceylon [Bajo el árbol bodhi: Estudios sobre castas, parentesco y matrimonio en el interior de Ceilán] (1967). Nur Yalman y Daisaku Ikeda han publicado un libro en inglés por I. B. Taurus en 2009, con el título de A Passage to Peace: Global Solutions from East and West [Camino hacia la paz: Soluciones globales para Oriente y Occidente, traducción tentativa], el cual contiene sus intercambios sobre las culturas del islam y el budismo.