header
a+ a- print

Entrevista con la doctora Sarah Wider

[Extracto de una entrevista realizada a la doctora Sarah Wider, profesora de inglés y estudios de la mujer de la Universidad Colgate, Estados Unidos, por Masao Yokota, asesor del Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo.]

Masao Yokota: Este año se celebra el 80ª aniversario de la fundación de la Soka Gakkai. Daisaku Ikeda, presidente de la SGI, tituló su propuesta de paz de 2010 “Por una nueva era de creación de valores”. Es el momento propicio para reconfirmar el significado de la creación de valores. ¿Qué comprende usted por creación de valores?

Sarah Wider: Es un tópico maravilloso y grandioso; es un concepto vital para el bienestar de nuestro mundo. La Soka Gakkai me ha permitido reflexionar sobre la “creación de valores”. Sin importar dónde estemos o qué hagamos, tenemos el potencial de crear valores. ¿Cómo aplicamos dicho potencial? Hay que ser consciente de porqué se hace lo que hace, para quién, y cuáles son las consecuencias de nuestras acciones, no solamente en los que nos rodean, sino en el planeta mismo.

La creación de valores trata sobre lo más esencial del corazón humano: la necesidad de crear. Al crear algo, nos enlazamos y relacionamos con otros. [El primer presidente de la Soka Gakkai, Tsunesaburo] Makiguchi articuló la importancia de comprender la profunda interrelación entre el potencial del individuo y el bienestar de todos los seres vivientes. No hay sacrificio o crecimiento en el proceso mismo; el desarrollo surge con una creatividad en un sentido más amplio. Esto contrasta con la opinión general que se tiene en los Estados Unidos de que la creatividad parte del aislamiento y que consiste en una labor básicamente individual.

Me parece positivo que la creación de valores sea un proceso permanente. Ya que no se trata de depender de valores creados anteriormente. En lugar de eso, debemos mantenernos activos en un proceso creativo que sea significativo para nuestras propias vidas y para el bien y la salud del mundo en su totalidad. En este sentido, se trata de un contexto diferente al de la ecuación prevaleciente del valor en relación a la comodidad.

La creación de valores incluye además la educación. Restituye a la educación un lugar importante en la vida humana; se basa en lo que el género humano sabe hacer mejor: crear. Aunque la capacidad creativa puede ser convertida en fuerza destructiva, la habilidad de crear que vaya a la par de una intensión sabia y protectora, puede producir una gran belleza, esperanza y comprensión.

Masao Yokota: Como recordará, cuando Ikeda fundó la Universidad Soka en Japón, él dedicó a los estudiantes el lema “¿Cuál es la razón de la búsqueda de la sabiduría? Hazte siempre esta pregunta”. Su intensión fue instarlos a no olvidar el objetivo esencial de sus estudios.

Wider: Sí, estoy de acuerdo con ello. Tengo muchos años enseñando en instituciones universitarias y sé cómo los alumnos se extravían en su camino cuando pierden el sentido de propósito, o cuando terminan pensando “Lo que quiero es terminar mi carrera, conseguir trabajo y ganar dinero”. La causa de su error no es la avaricia, sino el miedo. Disponen únicamente de un sistema de soporte material, que supuestamente los debería ayudar, pero lo único que hace es hacerles sentir vacío y desesperanza. Debemos crear otros sistemas de apoyo para que los alumnos y los profesores, por igual, puedan visualizar más ampliamente el impacto profundo de lo que se está haciendo.

Masao Yokota: Nuestra práctica en la SGI está basada en el Sutra del loto, que enseña sobre la igualdad y la dignidad de todas las formas de vida. Un tema del sutra es la iluminación de la mujer. En la SGI, se hace énfasis en la valoración de la mujer. ¿Qué opina al respecto?

Wider: He tenido el privilegio y el honor de conocer a varios integrantes de las divisiones de mujeres y jóvenes, así como también a los estudiantes y al cuerpo docente y administrativo del Instituto Superior para Señoritas Soka, de la Universidad Soka del Japón y de la Universidad Soka de los Estados Unidos. En cada sitio, he hablado con mujeres comprometidas con la construcción de una cultura de paz. Tienen firmes convicciones y su pensamiento las motiva a realizar acciones con proyección de futuro. Particularmente, pienso en el trabajo que están haciendo las integrantes de las conferencias y los comités por la paz y la cultura.

Sé que el apoyo continuo del presidente Ikeda y su esposa [Kaneko] ha sido crucial en las labores femeninas destinadas a la construcción de comunidades en donde la gente vive en libertad y armonía. Aplaudo el apoyo que ambos han brindado a las mujeres de todas las edades. Pienso también en los cursos por correspondencia de la Universidad Soka que da oportunidades educativas de por vida y respuestas a la necesidades de aprender fuera del estilo presencial. El apoyo del presidente Ikeda está basado en la valoración que brinda a la sabiduría que se adquiere sin necesidad de acudir a un aula de clases o de obtener un título. Más bien, él valora el conocimiento que proviene de un análisis profundo y de la experiencia que nace en la relación con otras personas, que es lo que esencialmente muchas mujeres hacemos. Ambos, el presidente Ikeda y su esposa han destacado auténticamente la importancia de crear modelos educativos inclusivos, en los que la sabiduría de la mujer pueda ser aplicada.

Asimismo, pienso sobre esta cuestión en el contexto de la relación de maestro y discípulo. Fundamentalmente, es una forma de aprender basada en una relación, en donde se comprende y se da valor al proceso de aprendizaje mutuo. No se trata de una relación jerárquica sino de participación y de colaboración.

Masao Yokota: Ikeda se dedica a fomentar el diálogo con una gran diversidad de personas. ¿Qué piensa sobre ello?

Wider: El presidente Ikeda comprende que los seres humanos estamos todos conectados, y que la conexión humana es crucial. Además, todos estamos permanentemente conectados con un mundo más grande en el que los individuos constituimos tan sólo una pequeña parte. Cada uno de nosotros está enlazado con algo que algunas personas llaman el espíritu y otros una fuerza interior poderosa y creadora.

La brecha social ejerce una gran influencia en la gente, de tal manera que algunas personas abusan de las densas conexiones que las unen, a pesar de que éstas deberían servir para establecer relaciones mutuas y justas. Yo he visto cómo el presidente Ikeda se relaciona con la gente, sea a través de sus escritos, sea a través de la conversación directa, sea en sus intercambios de diálogo con personalidades. Él acoge a la persona, no al cargo social. No dirige sus palabras al título jerárquico o a la condición social de la persona. Le habla al individuo en toda su complejidad. No trata a la persona simplemente como “doctor”, “cajero”, “atleta”, “profesor” o “portero”. Él valora una persona por la experiencia que ha acumulado en su trabajo y no por su situación o prestigio.

Cada ser humano tiene algo singular, mediante la cual puede contribuir al mundo que compartimos. El presidente Ikeda honra dicho potencial. Me baso en mi experiencia de haber dialogado con él. En nuestro proceso de intercambio, se dieron muchos momentos en el que desarrollamos ampliamente las ideas en direcciones imprevistas. Él mismo demostró ser una persona que había desarrollado su potencial mediante la práctica del diálogo. El verdadero diálogo es siempre más grande que los interlocutores. No se trata nunca de un vaivén entre un ser pequeño y limitado y otro ser pequeño y limitado. El diálogo es mucho más grande que cualquiera de los dos individuos y está destinado a incluir a todos quienes disfrutan de mentes reflexivas e imaginativas.

Masao Yokota: Ikeda ha recibido varios honores académicos en su vida. ¿Qué valor tiene para usted un reconocimiento universitario?

Wider: Cuando una universidad otorga un grado honorario, eso representa una afirmación y un desafío: la aprobación del trabajo que ha realizado la persona reconocida y la constancia de que la universidad reflejará la esencia de dicha labor en su quehacer cotidiano. El presidente Ikeda ha dedicado su vida a la educación para el desarrollo humano y para la apertura de la mente, los valores y los estilos de vida. En su gran visión de la educación, él comprende que el potencial de los individuos no puede ser desarrollado a costa de los demás y que la mejor forma de hacer florecer dicho potencial es cuando se puede expresar libremente una opinión distinta en cualquier momento. Si estas condiciones óptimas se dan, una universidad puede ser o podría convertirse en dicho ámbito. Tal como Emerson exhortó en El estudioso americano, debemos esforzarnos en hacer de nuestros sitios de aprendizaje “universidades de todos los conocimientos”.

Masao Yokota: Recibir tal reconocimiento es un gran honor. Cuando éstos suman trescientos, ¿cuál sería su opinión?

Wider: En realidad, me parece algo musical. En “trescientos” percibo un maravilloso estribillo. Una voz sola no se deja escuchar. Pero trescientas voces es un orfeón resonante. Otra cosa que se me viene a la mente es el concepto que el presidente Ikeda tiene sobre los grados honorarios: no se trata de otra pluma para su sombrero, sino de un honor para el pueblo; no es un honor para él, sino es una honra que se hace a todos.

Sarah Wider es profesora de Lengua Inglesa y Estudios sobre la Mujer en la Universidad Colgate, situada en el condado de Madison, Nueva York, Estados Unidos. Su especialidad es la literatura del renacimiento norteamericano, de las autoras femeninas de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX y de los pueblos nativos de los Estados Unidos. Fue presidenta de la Sociedad “Ralph Waldo Emerson”. Actualmente, la revista femenina del Japón Pumpkin está publicando una serie de diálogo entre ella e Ikeda, titulada “Oda a las madres: Sobre el espíritu poético y la era de la mujer”.