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Biografía: Prefacio

Daisaku Ikeda: Introducción biográfica

Daisaku Ikeda es un constructor de la paz, un filósofo budista, un promotor de la educación, escritor y poeta. Ha sido presidente de la organización laica budista del Japón, Soka Gakkai, de 1960 a 1979. Es el presidente fundador de la Soka Gakkai Internacional (SGI), la cual es una de las asociaciones budistas de base comunitaria más diversa y más numerosa del mundo, dedicada a fomentar el empoderamiento humano y la contribución social en aras de la paz. Es también fundador de las instituciones educativas Soka y de entidades internacionales dedicadas a promover la paz, la cultura y la educación.

Daisaku Ikeda preside 
la Soka Gakkai Internacional, uno de los movimientos budistas más grandes y diversos.

Daisaku Ikeda preside la Soka Gakkai Internacional, uno de los más grandes movimientos budistas del mundo

Ikeda nació en Tokio, Japón, el 2 de enero de 1928, en el seno de una familia dedicada a la producción de algas marinas. Es el quinto de ocho hermanos. Su infancia y juventud temprana transcurrieron durante la Segunda Guerra Mundial. Tuvo que vivir las penurias y la destrucción de la conflagración bélica que arrebató la vida de su hermano mayor, cuando éste combatía en Birmania (actual Myanmar). Debido a esa experiencia, Ikeda se convirtió en un férreo defensor de la paz y de la erradicación de las causas fundamentales del conflicto humano.

En 1947, cuando tenía 19 años de edad, asistió a una reunión en la que conoció el budismo y al educador y pacifista Josei Toda (1900-1958), quien fungía como líder de la Soka Gakkai. Durante la guerra, Toda y su mentor Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944) habían sido condenados a prisión por negarse a doblegar su fe, a pesar de la opresión ejercida por las autoridades militares que habían impuesto a la población el sintoísmo estatal para justificar su política de agresión bélica. Makiguchi había fallecido en el presidio. Ikeda ha escrito sus impresiones sobre el arrojo de Toda de la siguiente manera: “Lo que decía alguien que había sido sometido al encarcelamiento por sus convicciones tenía un peso especial. Intuí que podía confiar en él”.1

Una vez en libertad, Josei Toda concentró sus energías en reconstruir la Soka Gakkai, la organización que él había creado con su maestro de vida, el pedagogo Tsunesaburo Makiguchi, pues ésta se había desintegrado por la persecución que habían sufrido sus integrantes durante la guerra. Ikeda comulgó con las ideas de Toda basadas en la filosofía del budismo Nichiren que postula el potencial ilimitado del ser humano. De acuerdo a ese principio, las personas podían convertirse en actores revitalizadores de la sociedad japonesa devastada por la guerra. Cuando un individuo emprende su transformación interior, asume la conducción de su propia vida y de la búsqueda de su propia felicidad, y a la vez, puede influir positivamente en su entorno y su comunidad.

Aunque Ikeda solamente compartió con Toda diez años junto a él hasta su deceso, Ikeda señala que la relación con su maestro fue determinante en su vida y ha sido la inspiración de todas sus empresas y logros.

Ikeda asumió la presidencia de la Soka Gakkai a los 32 años de edad, en mayo de 1960, dos años después de la muerte de Josei Toda. En 1975, funda la SGI y asume la presidencia. La SGI está conformada por doce millones de miembros en ciento noventa países y territorios. Ikeda escribió: “Todo depende del ser humano. Por eso es tan importante fomentar lazos que unan a las personas de conciencia y de buena voluntad”.2 Bajo el liderazgo de Ikeda, la organización emprendió una nueva etapa de innovaciones y crecimiento global. Actualmente, la SGI impulsa una serie de actividades de promoción de la paz, la cultura, los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la educación.

Paralelamente, Ikeda creó un conjunto de instituciones educativas no confesionales, basado en la filosofía pedagógica soka (creación de valor) postulada por sus predecesores, Makiguchi y Toda, y destinado a desarrollar el potencial creativo del educando e inculcar los valores de la paz, la contribución social y la ciudadanía global.

Igualmente, estableció varios institutos independientes sin fines de lucro, dedicados a la investigación académica para la paz, que llevan a cabo proyectos colaborativos interculturales e interdisciplinarios. Entre ellos figuran el Centro Bostoniano de Investigación para el Siglo XXI (denominado Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo desde 2009), el Instituto Toda de Investigación sobre la Paz Global (denominado Instituto Toda por la Paz en 2017) y el Instituto de Filosofía Oriental, la Asociación de Conciertos Min-On y el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio, éstas dos últimas dedicadas a la promoción de la amistad y el entendimiento entre culturas.

Ikeda es un ferviente promotor del diálogo y del intercambio cultural como medio para consolidar la paz y construir lazos de confianza y amistad entre individuos y pueblos, a pesar de las diferencias y los conflictos que puedan existir. Desde la década de 1970, Ikeda ha venido sosteniendo encuentros de diálogo con eruditos y personalidades de los más diversos ámbitos, tales como el cultural, educativo, científico, político y religioso, en el afán de encontrar puntos afines que puedan resolver los problemas que afronta la humanidad. Más de ochenta de estos diálogos han sido publicados en forma de libro.

El pensamiento de Daisaku Ikeda está basado en los principios humanistas de la filosofía budista que proclama el valor supremo de la vida, esenciales para crear la paz duradera y la felicidad humana. Ikeda considera que la paz global se construye no solamente mediante cambios estructurales en la sociedad, sino también a través de la transformación interior de los individuos.

Ikeda expresa dicha convicción en el prefacio de su novela La revolución humana, en la cual describe la historia y los ideales propugnados por la Soka Gakkai: “La gran revolución humana de un solo individuo propiciará un cambio en el destino de una nación, y más aún, permitirá cambiar el destino de toda la humanidad”.3

Ikeda es un prolífico escritor y más de doscientos cincuenta de sus obras se han traducido a distintos idiomas, desde comentarios sobre el budismo hasta ensayos biográficos, poesía e historias infantiles.

Tiene dos hijos, Hiromasa y Takahiro, y vive con su esposa Kaneko en Tokio.

[El texto original del perfil en inglés ha sido elaborado por Anthony George, editor de la revista SGI Quarterly.]