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Sean personas creativas

[Discurso pronunciado por Daisaku Ikeda el 9 de abril de 1973, en ocasión de la tercera ceremonia de ingreso de la Universidad Soka, Japón, en calidad de fundador de dicha casa de estudios superiores.]


Mayor libertad espiritual

Ahora que he compartido con ustedes mis criterios sobre el propósito original de la universidad, quisiera hacerles el siguiente pedido: por favor, traten siempre de ser personas creativas.

El nombre de esta institución –Universidad Soka— significa una entidad educativa concebida para la creación de valor. A su vez, eso quiere decir que el objetivo básico de nuestra casa de estudios debe ser el de crear la clase de valor que la sociedad necesita para llegar a ser un ámbito más sano y saludable. Tal es la clase de valor que se debe ofrecer, o devolver, a la sociedad. Consecuentemente, todos los alumnos que hoy se encuentran aquí tienen que cultivar sus facultades creativas, en un esfuerzo por contribuir de manera significativa a la sociedad con una rica visión de futuro.

La creatividad es mucho más que simplemente tener una buena idea de vez en cuando. Por supuesto, aun esa clase de ideas requiere un sólido respaldo de conocimientos básicos. Pero la labor creativa que se desarrolla en las áreas académicas y de estudios es incomparablemente más exigente. Es como la cúspide de una montaña: no puede existir sin una base de amplios conocimientos y sin un sólido fundamento de reflexión y análisis.

La universidad es el ámbito más adecuado para crear esa base. Lamentablemente, aunque la mayoría de las instituciones de estudios superiores del Japón cuentan con las condiciones necesarias para hacerlo, hay en ellas una penosa falta de voluntad para orientar el aprendizaje hacia el quehacer creativo. No logran ser espacios para el desarrollo de personas genuinamente creativas. Deseo que la Universidad Soka sea diferente. Deseo que sea una institución que rebose de vitalidad creativa y aporte a la sociedad con nuevas corrientes.

El fomento de la creatividad debe estar arraigado en el suelo de la riqueza espiritual. Ello a la vez señala la importancia crucial de mantener la libertad de espíritu. El pensamiento independiente y la creatividad son imposibles de desplegar cuando el espíritu humano está sujeto a presiones que lo restringen y distorsionan. La capacidad creativa se desata ilimitadamente solo allí donde la mente y el espíritu pueden aventurarse en absoluta libertad a explorar perspectivas y posibilidades. Los ejemplos históricos que he mencionado fueron universidades en las que se le dio esa clase de libertad irrestricta al espíritu.

Pero libertad espiritual no quiere decir que podemos abusar de ello. No significa pensar y actuar de manera empecinada y arbitraria. El auténtico desarrollo solo se produce en presencia tanto de una libertad expansiva como de un elevado sentido de autodisciplina. Creo que eso significa la oportunidad de crecer compartiendo ideas a través del diálogo, incentivándose unos a otros para alcanzar una visión más amplia sobre el mundo y, en definitiva, una percepción profunda y abarcadora de la naturaleza de las cosas.

Tanto en la Academia de Platón como en la antigua universidad budista de Nalanda existía libertad; pero también, se practicaba el análisis severo de todo a la luz de la verdad. Por ende, existía un modo de pensamiento creativo y original. Y fue precisamente por esa razón que la Academia y Nalanda pudieron ofrecer legados espirituales tan ricos a sus respectivas civilizaciones.

Se puede también ver en instituciones de formación superior, como Oxford y Cambridge, ejemplos de que la capacitación estricta es imprescindible ante cualquier esfuerzo para desarrollar la libertad del espíritu. En ambas universidades, donde se forjaron eminentes intelectuales que realizaron investigaciones de repercusión imperecedera, se mantiene un sistema educativo cuyo rigor refleja las raíces medievales de la universidad. Al mismo tiempo, los alumnos reciben toda la libertad que requieren para crecer interiormente y prepararse para contribuir con la sociedad.

¿Cuál es la fuente de energía que permite a los individuos expandir la esfera de su libertad espiritual y su ser? Para responder a esa pregunta, debemos regresar inevitablemente a la cuestión más fundamental de la naturaleza humana. Tenemos que embarcarnos en la búsqueda de una filosofía que haga surgir, desarrollar y elevar aptitudes latentes; que sea capaz de resolver la miríada de contradicciones de la condición humana y elevarlas hacia una síntesis más creativa.

Todas las instituciones educativas que he mencionado se han construido sobre ese cimiento filosófico. El desarrollo del estudio libre de ataduras y un rico florecimiento cultural siempre se han generado a partir del esfuerzo serio por aprehender la naturaleza de la vida y de la humanidad, y por liberar el potencial inherente de los seres humanos. Tengo la convicción de que allí reside la clave de la creatividad.

Espero que la Universidad Soka busque siempre llevar el estudio y la comprensión de la humanidad a su estado más completo y perfecto. Sobre esa base, espero que la universidad haga florecer auténticos logros académicos. Deseo que todos ustedes avancen en sus estudios y en la búsqueda de la verdad, siempre basados en el esfuerzo continuo de construir y desarrollar su humanidad, de modo que puedan convertirse en la fuerza motriz que transforme la sociedad. Les pido que sean personas creativas dignas del nombre de la Universidad Soka. Por favor, adopten esto como su lema, como su insignia y la característica de sus cualidades personales. Si tales hábitos del corazón y de la mente pueden llegar a establecerse firmemente como la noble tradición de esta casa de estudios superiores, tengo la convicción de que la Universidad Soka podrá desempeñar un significativo y estimulante papel en el mundo de la educación universitaria japonesa, que hoy busca desesperadamente un rumbo.