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Inicio de un movimiento cultural

“Por haber sentido en carne propia la crueldad de la guerra, estoy convencido, desde que tenía diecinueve años –edad en que conocí a Josei Toda—, de que solo la cultura puede rescatar espiritualmente a un pueblo de esa tragedia. Era necesario que el Japón resurgiese como una nación en la que primaran los valores culturales.” (1) – Daisaku Ikeda

Ikeda en un festival cultural de jóvenes (Milán, 1994)

Ikeda en un festival cultural de jóvenes (Milán, 1994)

Una de las innovaciones que Daisaku Ikeda realizó en la Soka Gakkai, como líder, fue la introducción de elementos culturales en la organización.

En 1954, cuando tenía veintiséis años, creó la Banda de Música agrupando a dieciséis miembros que ayudaban a animar las reuniones. Algunos líderes mayores no respaldaron las innovaciones por considerarlas inapropiadas o innecesarias para un movimiento religioso. Pero Ikeda tenía una firme convicción. Ikeda escribe: “Quería compartir con mis compañeros de fe el aliento y la valiosa inspiración que brindaba la música. (…) El único deseo que me motivaba, en todas estas iniciativas, era dar esperanza renovada a las personas y brindar fortaleza a mis amigos”. (2)

Festival Cultural de la SGI (Estados Unidos, 2010)

Festival Cultural de la SGI (Estados Unidos, 2010)

En diciembre de 1961, Ikeda creó la División de Artistas en la Soka Gakkai (nombre original, “Sección 2 del Departamento Académico y de Arte”), la cual fue inaugurada formalmente en marzo de 1962. El objetivo de Ikeda fue crear un ámbito para que los integrantes de los diversos grupos artísticos pudiesen confirmar su misión de contribuir a la sociedad y a la construcción de una cultura de paz a través del arte, basados en la filosofía budista. En 1963, la Soka Gakaki celebró por primera vez un festival cultural. En la medida que la división fue creciendo –diez mil integrantes en 1967—, los festivales empezaron a llevarse a cabo en diversas localidades del país y fueron tomando arraigo como una tradición de la Soka Gakkai. Con respecto a ello, Ikeda afirma: “Nuestros festivales artísticos no están sujetos a formalidades preestablecidas, ni pretenden servir de foro para promover ideología. El arte es el florecimiento del ser humano…”. En una ocasión, aseguró que una grandiosa alegría pulsaba en los corazones de los miembros que enfrentaban resueltamente el karma, superaban sufrimientos y trabajaban con denuedo para concretar la paz y la felicidad del prójimo. Y, subrayó: “Cuando esta dicha cristalice en la forma de canciones, danza, drama o cualquier otra clase de actuación, no hay duda de que nacerá un arte verdaderamente magnífico”. (3)

En la actualidad, la Soka Gakkai cuenta con un variado plantel artístico no profesional conformado por veinte mil miembros en todo el Japón, desde conjuntos corales hasta orquestas sinfónicas que se han hecho acreedores de diversos galardones por su excelente actuación. La Banda de Bronces y Percusión Vanguardia del Renacimiento Soka, por ejemplo, obtuvo por undécima vez la Copa del Primer Ministro, en la categoría de bandas marciales, en 2011. Varias de sus agrupaciones mantienen programas de intercambio cultural con otros países, como la China.

Al establecer la Soka Gakkai Internacional (SGI) en 1975, Ikeda creó una pujante confederación mundial de practicantes del budismo de Nichiren, cuya misión principal es contribuir a la sociedad a través de la promoción de la paz, la cultura y la educación. La cultura, por lo tanto, ocupa uno de los pilares esenciales de las actividades que impulsa el colectivo budista de la SGI. Ikeda ha supervisado el establecimiento de departamentos culturales de la SGI en diversos países, con el objetivo de alentar en los miembros el sentido de contribución a la comunidad basándose en los principios del budismo. Estos esfuerzos se extienden igualmente en la esfera académica, dado lo cual, Ikeda ha brindado conferencias en universidades alrededor del globo.

Ikeda señala: “El camino que conduce al triunfo de la cultura es un proceso de lucha espiritual que encausa la conciencia humana hacia la paz y refrena los actos de barbarie destructiva. El gran poeta del siglo XX, Thomas Stearns Eliot, […] opinaba que ʻel error más común es creer que la cultura puede ser preservada, explayada y desarrollada ignorando la importancia de la religiónʼ. Los grandes intelectuales de la historia han buscado una religión universal que pudiera ser un campo fértil para el desarrollo de una nueva cultura para la humanidad. Esto es precisamente lo que nuestro gran movimiento cultural Soka ofrece”. (4)

Ikeda dice: “¿Cuán conscientes estamos de nuestra propia vida interior, de nuestra espiritualidad, algo tan intangible y sin embargo tan precioso? ¿Cuánto esfuerzo realizamos para percibir lo que no es obvio, lo que no se puede ver ni oír? Creo que la exploración y el enriquecimiento del espíritu humano es lo que determina nuestra humanidad. Ese enriquecimiento provee una brújula interior que puede conducir a las civilizaciones hacia la grandeza”. (5)