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Tercer presidente

En 1975, se había superado el objetivo de Josei Toda de lograr el ingreso como miembros de setecientas cincuenta mil familias. En el lapso de solo seis años, la Soka Gakkai, que antes había sido tan solo una “nueva” religión, casi desconocida, se transformó en una gran fuerza social dentro del Japón.

Ceremonia de asunción de Ikeda como tercer presidente de la Soka Gakkai

Ceremonia de asunción de Ikeda como tercer presidente de la Soka Gakkai

Josei Toda falleció en 1958. En mayo de 1960, Daisaku Ikeda lo sucedió como tercer presidente de la Soka Gakkai. Al comienzo, se negó al pedido de los directores ejecutivos de aceptar dicho cargo, consciente de que la responsabilidad de conducir el creciente movimiento requeriría un compromiso inimaginable, que no le dejaría espacio para ninguna cuestión personal.

Las siguientes líneas de su diario reflejan su dilema:

“Lunes 11 de abril; soleado. Reunión crítica para decidir la elección del tercer presidente. Aunque ya rehusé varias veces, ¿no tendré más opción que la de decidirme y aceptar finalmente? No tengo palabras para describir la tensión que siento.”1

“Martes 12 de abril; nublado. Mi salud no es buena. Me informaron que los miembros solicitan que asuma la presidencia. Me negué.”2

“Jueves 14 de abril; lluvia, sol. No puedo seguir desoyendo sus pedidos. Es inevitable. En soledad, me acongojo por el señor Toda. En soledad, he decidido.”3

En su discurso en la ceremonia inaugural, Ikeda manifestó a los veinte mil miembros de la Soka Gakkai reunidos para la ocasión:

“Aunque aún soy joven, como discípulo del presidente Toda, estoy decidido a asumir la conducción, hacia el logro de la paz del mundo.”4

Ikeda recuerda que, al regresar a su hogar el día de la asunción, su esposa Kaneko no parecía tener ánimos para celebrar. Cuándo él quiso saber el motivo, ella respondió que no habría celebración alguna, porque ese día marcaba el funeral de la familia Ikeda. Aquel comentario aleccionador fue, de alguna manera, una declaración tácita de su resolución de apoyar completamente a su esposo a lo largo del camino que se abría ante ellos. ---A.G.