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abril 23, 2008

Nuevo México, Estados Unidos, distingue a Daisaku y Kaneko Ikeda

El 23 de abril de 2008, el gobierno de Nuevo México, Estados Unidos, confirió ciudadanías honorarias a Daisaku Ikeda y a su esposa, Kaneko Ikeda. La ceremonia se llevó a cabo en la sede parlamentaria de Nuevo México, situado en Santa Fe. El secretario estatal Stephen R. Arias entregó los certificados honoríficos a representantes de la SGI de la Zona Sudoeste de los Estados Unidos.

El documento dedicado al señor Ikeda reza: "El pueblo de Nuevo México siente un lazo especial con el doctor Daisaku Ikeda, cuya vida y obra han trascendido en los pueblos de la Tierra, de las cuatro direcciones, durante las cuatro estaciones, a través de una singular vida productiva en la cual su dedicación al bienestar de las personas ha sido su inspiración y norte; con esperanza y con el afán de compartir su filosofía comunitaria, (el pueblo de Nuevo México) desea estrechar lazos con el doctor Ikeda y felicitar las contribuciones que ha realizado con misericordia, clarividencia y convicción en la unidad del ser humano y el entorno".

Estas líneas reflejan los valores del escudo ilustrado en el pabellón de Nuevo México, tomados de la cosmología del pueblo Zia, en el cual figura un círculo de cuatro campos, divididos por cuatro líneas en forma de cruz. La esfera representa el Sol y la Tierra con sus cuatro puntos cardinales; las cuatro estaciones del año, el día (amanecer, mediodía, atardecer y noche); y la vida (niñez, juventud, adultez y vejez). La circunsferencia representa, además, la unión de todos los elementos en un círculo eterno de vida y de amor. De acuerdo a la filosofía del pueblo Zia las personas tienen cuatro obligaciones sagradas: mantener un cuerpo saludable, mantener una mente clara, mantener un espíritu puro y consagrarse al bien de las personas.

El diploma dedicado a la señora Ikeda, por su parte, luego de destacar el valor que la comunidad de Nuevo México deposita en las relaciones que se construyen con otras personas a lo largo de la vida, encomia sus esfuerzos para construir, compartiendo la meta de su esposo Daisaku Ikeda, "un mundo pacífico donde las personas de todas las condiciones sociales se sientan seguras y puedan desarrollar su máximo potencial en bien de sus familias y de un mayor beneficio a la sociedad (...) como intelectual sobresaliente y compañera importante".


[Basado en el artículo publicado el 21 de mayo de 2008 en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai, Japón.]