a+ a- print

Aplicación de la pedagogía Soka

“[E]l punto de partida y la esencia de la educación Soka (creación de valores) era la valoración de la individualidad, para que los estudiantes pudieran ser felices y disfrutar de una existencia gloriosa. El fin que se persigue no debe ser en beneficio de la nación, de las empresas o de las comunidades religiosas. La meta de la educación Soka es la felicidad de uno mismo y de los demás, como también de la sociedad en su conjunto, y la paz para toda la humanidad.” (1) -- Daisaku Ikeda

Una relación humana

La calidad humana es un factor esencial

La calidad humana es un factor esencial

Un factor fundamental de la pedagogía de creación de valor es “la educación humanística” o “la educación centrada en el ser humano”, expresadas en japonés por Daisaku Ikeda con el término ningen kyoiku. Al respecto, Ikeda dice: “La personas son formadas por las personas. No existe una educación genuina sin la interacción e inspiración de vida a vida que surge entre los individuos”. (2) En esa ecuación, el desarrollo de las cualidades humanas del educador es un factor crucial. Por ello, Ikeda asevera: “En otras palabras, el nivel profesional y la densidad de las cualidades humanas que los maestros han adquirido en lo profundo de su vida, mediante su esfuerzo personal, se transmite de un ser humano a otro, del docente al alumno. La educación no es algo que se confiera desde afuera, de un modo arbitrario. En consecuencia, el crecimiento interior de los maestros contribuye a la felicidad de los estudiantes y al avance educativo y social. (…) Por ende, proteger la educación es proteger la civilización; y, a la vez, transformar la educación sirve para reformar la sociedad. Sin duda alguna, el florecimiento de la educación humanística es un barómetro de las civilizaciones.” (3)

De la misma manera, Ikeda destaca que la relación de confianza entre maestro y alumno es importante. Cuando se dirige a los educadores de la Soka, Ikeda insiste en el siguiente punto: “La posibilidad de establecer relaciones de profunda confianza en el aula dependerá de si ustedes realmente depositan toda su fe en sus alumnos. Creer es una virtud, y esa virtud es el vínculo más sólido entre una persona y otra. Alguien dispuesto a amar y a creer en sus alumnos, podrá sin falta abrazar cálidamente a cualquier niño en su corazón”. (4)

Interacción

Ikeda en una clase de la Universidad Soka, Tokio (Enero, 2004)

Ikeda en una clase de la Universidad Soka, Tokio (Enero, 2004)

Los esfuerzos que realiza Ikeda para interaccionar personalmente con alumnos de las instituciones Soka son un ejemplo de esa postura. Además de intercambiar correspondencia con los estudiantes, Ikeda visita los centros educativos en cuanto la ocasión lo permite, conversa con los alumnos y presta atención a sus problemas. Otro ejemplo del compromiso de Ikeda de mantener estrecho contacto con el alumnado es una serie de diálogos que mantuvo con representantes juveniles, publicados posteriormente. En conversaciones alrededor de temas como la amistad, el arte, los derechos humanos, la literatura, el amor a la elección de una carrera, Ikeda escucha las opiniones y preocupaciones de los participantes y ofrece su punto de vista y sus sugerencias. Esos encuentros son una muestra del interés de Ikeda por alentar e inspirar a la gente joven, y por contribuir a expandir sus horizontes.

“Durante la juventud, no hay nada que sea irreparable. Yo diría que el peor error que puede cometer un joven es temer al fracaso y no desafiarse. Es como rendirse sin haber luchado… Lo hecho, hecho está; ¡por delante hay un único camino, y es el del futuro! Así que fijen la vista en el porvenir y avancen, siempre con esta ardiente decisión: ʻ¡Hoy empiezo, desde este instante!ʼ”. (5)