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SGI President Daisaku Ikeda

"En definitiva, la paz no se construye a través de la firma de tratados políticos. La paz verdadera e imperecedera es aquella que se construye mediante lazos de vida a vida; es producto de la relación de confianza y amistad entre los pueblos del mundo. La solidaridad nace cuando abrimos el corazón al prójimo. Y todo eso se logra con el poder del diálogo." 1

Daisaku Ikeda (n. 1928) es un ferviente promotor de la paz que se ha dedicado al establecimiento de una cultura de paz indestructible desde hace cinco décadas.

Ha ejercido la diplomacia ciudadana en el afán de romper con la desconfianza entre los pueblos; ha publicado anualmente unos documentos titulados Propuestas de paz, en los que expone vías para solucionar problemas globales; y ha propugnado la abolición de las armas nucleares a lo largo de los años. Ikeda es fundador de instituciones promotoras de la paz, la educación humanística y el intercambio cultural. Como impulsor del diálogo, ha mantenido encuentros con autoridades, académicos y figuras relevantes del ámbito cultural de las más diversas latitudes, durante los cuales ha intercambiado ideas para la solución de asuntos acuciantes para la humanidad. Setenta de esos diálogos han sido publicados en forma de libro.

Las actividades que realiza Daisaku Ikeda como presidente de la asociación budista Soka Gakkai Internacional (SGI) compuesta por doce millones de personas se basan en la convicción de la dignidad suprema de la vida, el potencial creativo del ser humano y el poder del diálogo por la paz. [www.sgi.org/es/]

La vivencia de la Segunda Guerra Mundial durante su juventud lo convirtió en un férreo opositor de la guerra y un convencido del mal absoluto que causan las armas nucleares.

Debido a eso, ha trabajado intensamente por la abolición de ese tipo de armamentos, especialmente desde finales de los 70 cuando se agudizaron las tensiones de la Guerra Fría. En 1975 y 1998, efectuó campañas de recolección de firmas para erradicar las armas nucleares, que reunieron más de diez millones de firmas. En 1978, 1982 y 1988, entregó propuestas en las sesiones especiales de desarme de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Todos los años, desde 1983, ha analizado y sugerido formas para eliminar las armas nucleares en sus propuestas de paz.

En vista del recrudecimiento de la Guerra Fría, Ikeda propuso la creación de la exposición "Armas nucleares: Una amenaza para nuestro mundo" que fue estrenada en la sede de las Naciones Unidas de Nueva York en 1982. La exhibición recorrió diversos países, incluidas algunas naciones nuclearmente armadas como la Unión Soviética, China, Estados Unidos y Francia, y fue visitada por 1.2 millones de personas. Posteriormente, en 2007, Ikeda inició la campaña Década de los Pueblos por la Abolición Nuclear.

Por sugerencia de Ikeda, la SGI ha apoyado una serie de tareas humanitarias a través del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Ante el creciente flujo de desplazados de Asia y África, entre 1973 a 2001, los jóvenes de la SGI del Japón realizaron veintiún campañas de donación para los refugiados, que permitieron entregar un millón cuatrocientos mil yenes al ACNUR. Por otro lado, representantes de la SGI han visitado campos de refugiados en quince localidades.

En 1983, Ikeda recibió la Medalla de la Paz de las Naciones Unidas y, en 1989, el Premio Humanitario del ACNUR por su labor en favor de los refugiados.

Ikeda publicó propuestas en favor de la educación en la esfera del desarrollo sostenible, en ocasión de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de 2002 y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible (Río+20) de 2012. Los escritos de Ikeda en torno a los derechos humanos y asuntos humanitarios –ya sean propuestas, diálogos y textos de diversa índole— han propiciado la realización de proyectos de educación ciudadana de la SGI. Entre las iniciativas efectuadas a nivel de sociedad civil se encuentran la elaboración de DVDs y la organización de exposiciones, conferencias y seminarios, efectuados en conjunto con agencias de las Naciones Unidas y ONG afines.

Ikeda se ha dedicado también a construir lazos de entendimiento mutuo entre los pueblos, en particular, fomentando el intercambio cultural con las naciones con un pasado de discordia. Por ejemplo, ha trabajado por el restablecimiento de las relaciones entre el Japón y las naciones asiáticas que sufrieron por la agresión bélica nipona, manifestando una visión honesta de la historia y ofreciendo sus sinceras disculpas ante estos países. Ikeda se ha dedicado de transmitir a los jóvenes el horror y la inutilidad de la guerra.

Igualmente preocupado por la estabilidad de Asia, Ikeda trabajó por la normalización de las relaciones diplomáticas entre China y Japón. En 1968, cuando la China se encontraba en aislamiento, Ikeda viajó a ese país para invitar a restablecer los lazos bilaterales. En 1974, cuando estuvo a punto de desencadenarse un enfrentamiento militar entre China y Rusia, Ikeda viajó a ambos países a título de ciudadano civil para coadyuvar a establecer el diálogo entre las autoridades nacionales.

Ikeda se ha dedicado a entablar el diálogo con miles de personas del orbe entero, en torno a temas importantes para la humanidad, desde la guerra, la degradación medioambiental, el rol de la religión y el cambio social. Entre sus interlocutores figuran personalidades del ámbito político, económico, científico, cultural, religioso, artístico y de las humanidades, tales como Aurelio Peccei, Adolfo Pérez Esquivel, Joseph Rotblat, Nelson Mandela, Mijaíl Gorbachov, Wangari Maathai y Rosa Parks.

En el afán de contribuir a la consolidación de la paz, Ikeda ha fundado instituciones dedicadas a construir puentes de confianza entre los pueblos del mundo, basado en la convicción de que los lazos de persona a persona fomentan el respeto a la diversidad y nos permite comprender que todos pertenecemos al mismo género humano. Entre las instituciones creadas se encuentran la Asociación de Conciertos Min-On (dedicada a la música y el intercambio cultural), el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio, el Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo (ex Centro Bostoniano de Investigación para el Siglo XXI) y el Instituto Toda de Investigación sobre la Paz Global. Ikeda también ha establecido un sistema de instituciones educativas entre las que se encuentran la Escuela Soka (Japón), la Escuela Soka del Brasil, la Universidad Soka (Japón), la Universidad Soka de los Estados Unidos y jardines de infantes en seis países.

Las iniciativas impulsadas por Ikeda promueven el concepto de ciudadanía global, una ética de compromiso social basada en los valores budistas del amor compasivo y la preocupación por la felicidad del prójimo. Ikeda ha concentrado sus energías en incentivar a la juventud a asumir el liderazgo de la construcción de una sociedad global más positiva y llena de esperanza.