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Cinco décadas de liderazgo por la paz global y la supervivencia humana

Dr. Neelakanta Radhakrishnan
Presidente del Consejo Indio de Estudios Gandhianos

Para innumerables amantes de la paz de todo el mundo, 2010 marca diversos hitos entre los que se destacan los valerosos y resueltos pasos de decididos promotores de la paz y humanistas, liderados por el doctor Daisaku Ikeda, que se esfuerzan en llevar adelante actividades innovadoras y creativas para promover la paz y el desarrollo de una nueva ciudadanía. Para cualquier observador imparcial de la realidad internacional, todo ello ofrece inequívocamente una serie de lecciones invalorables, en especial, en lo que concierne a los líderes.

Es mucho lo que la humanidad tiene que aprender del adalid de dichas actividades, el doctor Daisaku Ikeda. Reconocido y admirado en el mundo entero como “sensei”, este sabio de la humanidad ha abierto un nuevo panorama de iniciativas individuales y colectivas destinadas al logro de la paz universal.

La transformación en el Japón de un pequeño grupo de creyentes en el budismo de Nichiren en un imponente y poderoso movimiento por la educación, la paz y el despertar espiritual casi no tiene parangón en la historia del hombre.

A propósito, 2010 marca también el 25º aniversario de mi primer encuentro con el doctor Ikeda. Durante veinticinco años, mi relación con él y con su movimiento ha sido estrecha. Como investigador, he podido comprender y analizar la vitalidad de dicho movimiento y su significativa contribución a la paz del mundo y a la supervivencia de la humanidad. Aunque respeto y admiro profundamente al doctor Ikeda, siempre mantuve un enfoque crítico sobre su liderazgo y contribuciones, para no permitir que mi objetividad se nublara.

Desde el punto de vista de los principios de Gandhi, puedo comprender de inmediato la relevancia de los diversos pasos innovadores emprendidos por el doctor Ikeda para promover al movimiento de la Soka Gakkai a un lugar de vanguardia dentro de la sociedad y procurarle la aceptación global. Entre las contribuciones del doctor Ikeda a lo largo de estos cincuenta años, es notable el modo en que ha inspirado en los jóvenes la capacidad de iniciar cambios sociales e individuales de gran relevancia. De igual manera, ha dotado de fuerza y de poder de decisión a las mujeres, y ha comprendido el papel que cumple la educación en los cambios sociales.

El doctor Ikeda ha constituido la Soka Gakkai como un vehículo de transformación humana y un instrumento para luchar contra la iniquidad, manteniéndose fiel a sus principios religiosos y sus mentores en la vida, Josei Toda y Tsunesaburo Makiguchi. Y, de ese modo, ha hecho caer la tradicional barrera entre el maestro y el discípulo, transformándose en un amigo y un guía personal, alguien a quien uno puede recurrir en cualquier momento.

Él comprendió que todo movimiento, para sobrevivir y contar con el apoyo de las personas comunes, debía ser progresivo y evitar ser arrastrado hacia las ciénagas del dogmatismo. Revolucionó el ámbito de las actividades religiosas y las reformuló como una acción colectiva por el bien común, tal como Gandhi había esperado que sucediera con la política. El doctor Ikeda, expresado brevemente, ha gestado una revolución silenciosa en el plano del individuo.

Para garantizar el derecho de la humanidad a prosperar y para permitir que la gente descubra su pleno potencial, el diálogo es el requisito previo ineludible. A lo largo de los años, el doctor Ikeda ha desempeñado un papel protagónico en los esfuerzos globales para impulsar el diálogo entre civilizaciones, promover el desarme, el desarrollo sostenible, la protección ambiental, las reformas educativas, la protección de los derechos humanos, la igualdad de géneros y un mejor entendimiento entre las diversas tradiciones religiosas. Ha mantenido más de mil quinientos diálogos durante las pasadas cuatro décadas, siempre con notable brío y alegría, con lo cual ha elevado la práctica del diálogo a un nivel nunca visto desde Sócrates y Platón. Veo en él a un Gandhi viviente.

El Consejo Indio de Estudios Gandhianos ha desarrollado recientemente una iniciativa para destacar la importancia del diálogo, la reconciliación y la justicia como objetivos nacionales, y para emplearlos en la resolución efectiva de conflictos. El 6 de agosto de 2009, día del bombardeo atómico sobre Hiroshima, se lanzó dicha iniciativa en Nueva Delhi con el nombre de “Comisión de Ciudadanos para el Diálogo, la Justicia y la Reconciliación”, algo que sin dudas debemos atribuir a la influencia que el doctor Ikeda ejerce sobre mi persona y sobre muchos de nosotros en la India.

Cincuenta años de accionar del doctor Ikeda demuestran que nada es imposible, siempre que estemos resueltos y decidamos firmemente rechazar la derrota.

Neelakanta Radhakrishnan, presidente del Consejo Indio de Estudios Gandhianos, India, es un renombrado activista social, quien en su momento se desempeñó como director del Gandhi Smriti and Darshan Samiti (Centro en Memoria de Gandhi) en Nueva Delhi. Su diálogo con Daisaku Ikeda fue publicado en japonés y en chino con el título Por una centuria de humanismo: Gandhi y la filosofía india (traducción extraoficial).

[Fuente: Mensaje publicado en el Seikyo Shimbun, diario de la Soka Gakkai del Japón, el 4 de mayo de 2010.]