Escuela Soka de Tokio

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Educación para la creación de valor

"Las personas de verdadera capacidad son aquellas que ejercen su creatividad, que van incansablemente tras los ideales más excelsos, poseen una rica individualidad y pueden emplear libre y fructíferamente sus conocimientos y aptitudes." (1)
Daisaku Ikeda

Orígenes

Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), padre de la filosofía educativa Soka

Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), padre de la filosofía educativa Soka

Las instituciones educativas Soka fueron creadas a partir de la filosofía pedagógica desarrollada por el presidente fundador de la Soka Gakkai Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944), quien fue un educador reformista. Makiguchi instauró el término "soka" mediante la abreviatura del término japonés "kachi sozo", que significa "creación de valor". El principio de la creación de valor es esencial dentro del movimiento de la Soka Gakkai. Daisaku Ikeda explica: "Makiguchi afirmó que el propósito de la educación debía ser la felicidad duradera de los educados. Creyó, además, que la auténtica felicidad se hallaba en una vida creadora de valores. (…) [L]a creación de valor es la capacidad de hallar sentido a cualquier circunstancia, de mejorar la propia existencia y contribuir al bienestar de los demás, en cualquier situación". (2)

La perspectiva humanística de Makiguchi estaba absolutamente contrapuesta a la ideología militar del Japón que, desde la década de 1930, comenzó a prevalecer en el sistema educativo y en la vida pública. La oposición de Makiguchi a los propósitos militaristas y, sobre todo, a la ideología religiosa que los respaldaba, provocó que en 1943 lo arrestaran y encarcelaran, acusado de delincuente ideológico. Makiguchi murió en prisión al año siguiente. Fue Ikeda, quien dio nueva vida a los ideales de aquel, al crear un pujante sistema educativo basado en la visión de su antecesor.

Educación para la creación de valor, hoy

Si bien los escritos de Makiguchi incluían diversas propuestas revolucionarias para reestructurar el sistema académico, por ejemplo, que los niños transcurrieran parte del día en la escuela y otra parte, en un ambiente supervisado que les permitiera cultivar aptitudes, conocimientos y experiencias para desarrollarse dentro de la sociedad, la educación Soka de hoy no se basa en elementos curriculares, sino en su postura filosófica: el énfasis que deposita en la estrecha relación entre maestro y alumno, y en la capacidad única de cada individuo para aprender, crecer y "crear valor".

La educación Soka les otorga también la máxima importancia al desarrollo de valores humanos, el respeto a la vida, la paz y todo estímulo que permita a los estudiantes llevar una existencia útil, al servicio de los demás. Ikeda escribió: "La educación debe despertar la convicción de que cada uno de nosotros posee el poder y la responsabilidad de efectuar un cambio positivo a escala global". (3) Una serie de principios formulados por Ikeda para las instituciones Soka del Japón demuestra la orientación general que se da a dichos valores: respetar la dignidad de la vida; respetar la individualidad; establecer lazos perdurables de amistad; oponerse a la violencia; basar la vida tanto en el conocimiento como en la sabiduría.

Una perspectiva clave dentro de la filosofía de Ikeda es que "el individuo no puede realizarse a expensas de los demás o en conflicto con la realidad circundante, sino sólo mediante la valoración activa de las diferencias y de la singularidad". (4)