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Ikeda with members of SGI-Italy in Florence, Italy, 1994

Ikeda con miembros de la SGI en Florencia, Italia, 1994.

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El propósito de la religión

“El bienestar de la gente debe ser siempre el punto de partida y la meta final de todo esfuerzo humano. Por eso, es inaceptable que la religión, el gobierno o cualquier sistema ideológico traten a las personas como medios para un fin”. 1--Daisaku Ikeda

Ikeda brinda una conferencia en el Centro Simon Wiesenthal, Estados Unidos, 1996.

Ikeda brinda una conferencia en el Centro Simon Wiesenthal, Estados Unidos, 1996.

En una de sus obras, Daisaku Ikeda escribe: “¿Cuál es el propósito de la religión? Realizar la paz y la felicidad para todas las personas. No existe para cercenar la libertad del pueblo y oprimirlo con su autoridad o su dogma. El bienestar de la gente debe ser siempre el punto de partida y la meta final de todo esfuerzo humano. Por eso, es inaceptable que la religión, el gobierno o cualquier sistema ideológico traten a las personas como medios para un fin. Para preservar la dignidad de la vida y concretar una paz verdadera, las personas tienen que unirse, superar todas las barreras de religión, nación y raza. (…) [E]sa debía ser la regla de oro que gobernara a la humanidad. De hecho, esa es, en sí, la meta final del budismo, que identifica la naturaleza de buda en todos los seres vivos y aspira a llevarles felicidad.” 2

En una conferencia brindada en el Centro Simon Wiesenthal de los Estados Unidos, Ikeda explicó la posición de la Soka Gakkai Internacional sobre la religión: “En su teoría sobre el valor, Tsunesaburo Makiguchi (fundador y primer presidente de la Soka Gakkai) señala que la existencia de la religión se justifica sólo en la medida que ésta alivie el sufrimiento y genere felicidad, tanto al hombre como a las sociedades. Este humanistas consumado afirmaba que las personas no existían en bien de la religión, sino que la religión debía prestar servicio al pueblo.” 3

Ikeda escribió en 1999: “No existe bien mayor que fortalecer a la humanidad y revitalizar a la sociedad. La religión, al igual que la política, la economía y la educación, carece de todo significado si no logra contribuir en ese proceso. (Tsunesaburo) Makiguchi identificaba el valor del bien con el beneficio de la sociedad, y decía que ésta era la verdadera misión de la religión.” 4

Como lo destaca Ikeda: “Cuando la religión domina y oprime a las personas, se convierte en un instrumento del autoritarismo. La historia abunda en ejemplos de individuos que solo ansiaban la felicidad y que fueron engañados por miembros de algún clero y por otros líderes religiosos. Es imposible negar esa realidad. La vida es igualmente preciosa y sagrada para todas las personas. Es un error pensar que los sacerdotes son superiores a los creyentes laicos, o que el presidente de la Soka Gakkai es más importante que los miembros de la organización. Tal cosa sería sencillamente una traición a los propósitos de la religión. 5

Ikeda está dedicado a promover el diálogo con representantes de diversas creencias y tradiciones religiosas con el fin de compartir el acervo de sabiduría de los pueblos del mundo para solucionar los problemas que enfrenta hoy la humanidad.