a+ a- print

Un eminente líder budista insta a detener las armas nucleares y los robots asesinos

A continuación, se encuentra el texto completo de una entrevista realizada por la agencia de prensa IDN al presidente de la SGI, Daisaku Ikeda. En ella, comparte su perspectiva sobre la situación actual del desarme nuclear y del desarrollo de los Sistemas de Armas Autónomas Letales (SAAL) en los días previos a la tercera sesión del Comité Preparatorio de la Conferencia de las Partes de 2020 Encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), celebrada del 29 de abril al 10 de mayo de 2019 en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Entrevista de Ramesh Jaura a DAISAKU IKEDA, presidente de la Soka Gakkai Internacional

BERLÍN | TOKIO (IDN) - En el período previo a la próxima ronda de conversaciones decisivas sobre la no proliferación de armas nucleares, el doctor Daisaku Ikeda, filósofo budista, educador y defensor incondicional del desarme nuclear, ha pedido que se suavicen las tensiones para detener una mayor escalada del conflicto sobre el desarrollo de armas nucleares.

El Dr. Ikeda ha insistido en la necesidad de conseguir el apoyo de los Estados participantes en los esfuerzos multilaterales para el desarme nuclear, lo que hace hincapié en la importancia del tercer período de sesiones del Comité Preparatorio de la Conferencia de las Partes de 2020 Encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP) del 29 de abril al 10 de mayo de 2019, en la sede de la ONU de Nueva York. El año 2020 marcará el 50.º aniversario de la entrada en vigor del acuerdo.

En una amplia entrevista con la agencia principal del International Press Syndicate, IDN, también expresó su ‘gran' esperanza de que el Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN) adoptado por 122 Estados el 7 de julio de 2017, entre en vigor a partir de agosto de 2020, coincidiendo con el 75.º aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.

El Dr. Ikeda es el presidente de la Soka Gakkai Internacional (SGI), la organización laica budista más grande del mundo con, aproximadamente, 12 millones de afiliados en 192 países y territorios. Desde inicios del siglo XXI ha presentado 19 propuestas de paz a la ONU.

A continuación, se encuentra el texto completo de la entrevista por correo electrónico con el Dr. Ikeda:

IDN-InDephtNews: ¿Qué querría que consideráramos como el mensaje central de su propuesta de paz de 2019, “Hacia una nueva era de paz y desarme: Un enfoque centrado en las personas”, en el próximo Comité Preparatorio de la Conferencia de las Partes de 2020 Encargada del Examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP)?

Daisaku Ikeda: La Conferencia de las Partes de 2020 Encargada del Examen del TNP marcará el 50.º aniversario de su entrada en vigor. El mundo se encuentra en una encrucijada decisiva entre regresar a una intensa carrera por desarrollar armas nucleares o reducir las tensiones para lograr el desarme nuclear.

Es especialmente preocupante el hecho de que el Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), que una vez fue el símbolo del final de la Guerra Fría, esté al borde de su vencimiento. Tanto Estados Unidos como Rusia han anunciado la suspensión de su cumplimiento del Tratado, que quedará sin efecto en agosto si la confrontación entre ambos sigue sin resolverse.

Las perspectivas de que Estados Unidos y Rusia lleguen a un acuerdo para prorrogar el Nuevo Tratado de Reducción de Armas Estratégicas (Nuevo START), que vencerá en febrero de 2021, también son inciertas. El mundo se enfrenta a la creciente posibilidad de perder todo el marco por el desarme nuclear.

Durante la Conferencia de Desarme de Ginebra celebrada en febrero, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su preocupación: “Simplemente no podemos permitirnos regresar a la carrera nuclear desenfrenada de los días más sombríos de la Guerra Fría”. Estoy totalmente de acuerdo con él.

IDN: ¿Qué cree que debería explorar el Comité Preparatorio del TNP para evitar un giro en los acontecimientos como este?

Daisaku Ikeda: Es urgente que en la próxima sesión se busque formas de aliviar las tensiones para detener una escalada mayor del conflicto sobre el desarrollo de armas nucleares. También se deberían discutir medidas para apoyar el desarme nuclear.

En nuestro diálogo, “Lecciones morales del siglo XX”, el presidente soviético Mijaíl Gorbachov, quien desempeñó un papel fundamental en la redacción del Tratado INF en 1987, describió la situación global de entonces: “Tuvimos que investigar cómo garantizar nuestra propia seguridad y librarnos de la amenaza de autodestrucción nuclear”. Esto, junto con la creencia del presidente de EE. UU. Ronald Reagan de que “nadie puede ‘ganar’ una guerra nuclear […] y jamás se debe librar”, permitió a ambos países embarcarse hacia el desarme nuclear.

Volviendo la vista atrás, ya se tenía la misma visión al inicio del TNP. En su preámbulo destaca la necesidad de hacer todos los esfuerzos posibles para evitar el peligro de una guerra nuclear y en su artículo VI estipula la obligación de proseguir con las negociaciones de buena fe en dirección al desarme nuclear. Como subrayé en mi propuesta de paz de este año, es esencial que se reafirme el espíritu del TNP si queremos superar el estancamiento del problema nuclear.

En una declaración hecha en el Comité Preparatorio de abril de 2018 para la Conferencia de las Partes del TNP de 2020, los países nórdicos instaron a los Estados a centrarse en lo que los unía, diciendo: “Tenemos que aunar fuerzas para mantener y fortalecer la relevancia del [TNP] y abstenernos de cualquier acción que pueda debilitarlo”. Creo que el compromiso con la obligación estipulada en el artículo 6 del TNP es lo que une a la comunidad global en este sentido.

Como el marco bilateral para el desarme nuclear está al borde del colapso, hay una necesidad urgente de volver al espíritu original del TNP y reunir las voces de los Estados participantes para pedir esfuerzos multilaterales hacia el desarme nuclear. Para lograr esto, se deben llevar a cabo deliberaciones constructivas prestando la suficiente atención a “las consecuencias humanitarias catastróficas que resultan del uso de las armas nucleares”, que es la preocupación común expresada en el documento final de la Conferencia de las Partes del TNP de 2010.

La Agenda de Desarme de la ONU presentada por el secretario general Guterres en mayo de 2018 estableció una nueva perspectiva para la resolución del problema nuclear: el “desarme para salvar a la humanidad”. Instó a los Estados a compartir esta visión en la Conferencia de las Partes de 2020 y a que se esfuercen por construir una base para emprender negociaciones multinacionales para el desarme nuclear basadas en el artículo 6 del TNP.

IDN: ¿Qué cree que ayudaría a que el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) entrara en vigor lo antes posible?

Daisaku Ikeda: El TPAN ha sido firmado, hasta ahora, por 70 Estados y ratificado por 23 desde su adopción en la ONU en julio de 2017.

A pesar de que durante mucho tiempo se ha dicho que es imposible prohibir las armas nucleares, el poderoso apoyo de la sociedad civil, incluidos los hibakusha (víctimas de armas nucleares) de todo el mundo y la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares (ICAN), de la cual la SGI es socio internacional, hizo posible el establecimiento del Tratado. El número de Estados participantes sigue creciendo constantemente.

La entrada en vigor del TPAN requiere la ratificación de 50 países. Confío firmemente en que esto se logre para agosto de 2020, el 75.º aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. La acción de los Estados que dependen de la energía nuclear será clave para determinar la entrada en vigor del TPAN en una fecha cercana y, convertir en un tratado universal, dependerá en lograr un aumento significativo en el número de Estados participantes.

Para alentar a los Estados poseedores de armas nucleares a cambiar sus políticas, será esencial que los Estados dependientes de energía nuclear demuestren una voluntad sólida de reclamar un mundo sin artefactos nucleares. Desde este punto de vista, sugerí en mi propuesta de paz de este año la creación de un grupo de Estados de ideas afines, que podría llamarse «Amigos del TPAN», e insté a Japón, como único país que ha sufrido un ataque nuclear en tiempos de guerra, a participar en este grupo y apoyar el Tratado.

Según la organización Ayuda Popular Noruega (NPA), entidad socia de ICAN, 155 Estados ya se adhieren a las prohibiciones de desarrollar, ensayar, producir, fabricar, adquirir, poseer, almacenar, transferir, recibir la transferencia, emplear, amenazar con el uso, permitir el paso, instalación o despliegue de cualquier clase de armas nucleares, así como también de dar o recibir ayuda para participar en cualquier actividad prohibida por el Tratado. En otras palabras, casi el 80 por ciento de los países del mundo, incluidos muchos que aún no han ratificado el TPAN, han implementado políticas de seguridad conforme a las prohibiciones que establece.

Si, además de estos países, los Estados que dependen de la energía nuclear comenzaran a trabajar para superar los obstáculos que les impiden unirse al Tratado, el proyecto de conseguir un mundo sin armas nucleares se volvería verdaderamente sólido. Además, si Amigos del TPAN pudiera ahondar aún más sobre los recientes diálogos dentro de la comunidad internacional respecto a la amenaza y a las consecuencias humanitarias de las armas nucleares, sería de gran ayuda para cubrir el abismo que separa a los Estados con armas nucleares y sin artefactos nucleares. Creo que Japón debería tomar la iniciativa y servir de puente en estos esfuerzos.

IDN: ¿Cuál cree que debería ser el centro del diálogo para resolver las diferencias de opinión sobre el TPAN? En particular, ¿qué medidas le gustaría que emprendiera Japón para permitir que el proceso avance más rápido?

Daisaku Ikeda: El Grupo de Personas Eminentes para la Promoción del Desarme Nuclear, establecido por Japón en 2017, tuvo su cuarta reunión en Kioto en marzo. Los expertos de los Estados poseedores de armas nucleares, dependientes de energía nuclear y no poseedores de armas nucleares que participaron en el diálogo de esa reunión plantearon un nuevo problema. Concretamente se refería a que, los cambios en el campo de la seguridad engendrados por el desarrollo de la tecnología cibernética y las armas de precisión están afectando la relevancia de la noción de la disuasión nuclear. Algunos participantes señalaron que concientizar sobre estos cambios podría crear un terreno común para dialogar entre los Estados poseedores y no poseedores de armas nucleares.

La Red de ONG de Japón para la Abolición de las Armas Nucleares, en la que participa el Comité de Paz de la Soka Gakkai, ofreció las siguientes recomendaciones de la sociedad civil japonesa en la cuarta reunión del Grupo de Personas Eminentes: “La expansión de la norma internacional sobre el aspecto inhumano de las armas nucleares y la creación del TAPN en este contexto, son logros históricos. El Grupo de Personas Eminentes debe tomar nota y asentar estos resultados como base objetiva para el diálogo interestatal”.

El mundo religioso también observa con sumo interés el papel que Japón puede desempeñar en el desarme nuclear. En este sentido, es significativo que Su Santidad, el Papa Francisco, planee visitar las ciudades de Hiroshima y Nagasaki en noviembre.

La SGI desea continuar trabajando con otras ONG y OBF (Organizaciones Basadas en la Fe) para ampliar la solidaridad mundial en apoyo al TPAN con el fin de lograr su entrada en vigor en 2020, y marcar la salida de la humanidad de la era nuclear,75 años después de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.

IDN: Las armas nucleares se están modernizando, por otro lado, los Sistemas de Armas Autónomas Letales (SAAL) están comenzando a representar una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales. ¿Qué cree usted que se puede hacer?

Daisaku Ikeda: Los SAAL, también conocidos como armas de inteligencia artificial (IA) o armas robot, se están desarrollando en varios países, pero aún no se han implementado.

Se debe crear un marco de acción internacional para prohibir su progreso o despliegue antes de que se cometa cualquier atrocidad. He estado advirtiendo de la amenaza que representan desde una perspectiva humanitaria y ética porque estas armas, cuando se les da la orden de atacar, automáticamente siguen matando, sin vacilación ni cargos de conciencia.

La Campaña para Detener a los Robots Asesinos, una coalición de la sociedad civil de la cual la SGI se convirtió en miembro en 2018, está trabajando para prohibir el desarrollo y el uso de los SAAL. La preocupación por la seguridad y las consecuencias militaristas que producirían estas armas está creciendo en la comunidad internacional. Si algún país desplegara para su uso militar, el impacto equivaldría al de la llegada de las armas nucleares y transformaría radicalmente el entorno de la seguridad global.

La Agenda de Desarme de la ONU advierte contra la amenaza que plantean los SAAL, ya que la incorporación de la IA puede hacer que tales armas realicen “acciones imprevistas o inexplicables”. A pesar de la preocupación generalizada, los diferentes países tienen opiniones distintas sobre la prohibición internacional de estas armas. Si bien el Grupo de Expertos Gubernamentales en Sistemas Letales de Armas Autónomas (GGE SAAL) ha estado trabajando en el marco de la Convención sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) desde 2017, su cuarta reunión, celebrada en marzo en Ginebra, no pudo realizar ningún progreso concreto debido a la existencia de opiniones ampliamente dispares.

Aún así, los Estados y la sociedad civil presentaron perspectivas importantes en esta reunión que podrían servir de base para futuros debates. Por ejemplo, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) hizo hincapié en que: “El control humano en las tres etapas, el diseño (etapa de desarrollo) y el uso (etapas de activación y operación), es esencial para el cumplimiento del DIH [Derecho internacional humanitario]”. La organización Human Rights Watch señaló que, si bien el DIH existente establece reglas fundamentales respecto a la protección de los civiles, la responsabilidad y las consideraciones éticas, “no fue diseñado para situaciones en las que las decisiones de vida o muerte se delegan en máquinas”.

La mayoría de los países parecían compartir la importancia crucial de “garantizar niveles apropiados de control humano en las decisiones sobre el uso de la fuerza” a pesar de sus diferentes opiniones sobre la prohibición. También se debe tener en cuenta que Japón, que ha declarado repetidamente que no tiene intención alguna de fabricar los SAAL, destacó las preocupaciones de la sociedad civil respecto a estas armas.

Por otro lado, los Estados que se muestran prudentes en prohibir los SAAL afirmaron también que los avances tecnológicos en la precisión de localizar objetivos podrían reducir las víctimas civiles en el caso de que se utilice tales armas. No puedo evitar de percibir en esta argumentación el mismo tipo de mentalidad que el de aquellos que buscan desarrollar armas nucleares “limpias” e “inteligentes”. La premisa fundamental debe estar en que asumir una distinción entre SAAL “buenas” y SAAL “malas” acarrearía serias consecuencias a la luz del espíritu del Derecho internacional humanitario.

En su Declaración que presentó la Campaña para Detener los Robots Asesinos ante la Convención sobre Armas Convencionales del Grupo de Expertos Gubernamentales, exige un instrumento legalmente vinculante para prohibir las armas totalmente autónomas desde el punto de vista no solo del derecho internacional humanitario y de los Derechos Humanos, sino también en términos de objeciones morales y éticas planteadas sobre estas armas. También exhorta sobre la necesidad de detener el desarrollo de estos armamentos para no dar lugar a una carrera armamentista.

IDN: Específicamente, ¿cuál ve como el aspecto más peligroso de los SAAL?

Daisaku Ikeda: Como dije en mi propuesta de paz, los SAAL crean una desconexión física, permitiendo que quienes dirigen las agresiones no estén en el mismo lugar que los objetivos, como ya se ha visto en el caso de los ataques con drones. Por otro lado, también crean una desconexión ética, porque el iniciador del ataque permanece completamente aislado de la operación real de combate. Esto va claramente en contra de la dignidad humana y el derecho a la vida, principios establecidos en la comunidad internacional que están basados en las lecciones aprendidas en dos guerras mundiales y numerosas tragedias del siglo pasado. Pero, por encima de ello, no debemos pasar por alto la desconexión ética inherente a los SAAL.

Si llegaran a utilizarse los Sistemas de Armas Autónomos Letales en combates reales, ¿habría lugar para un profundo remordimiento por los propios actos, para la impotencia que alguien siente en el campo de combate, o para la decisión personal de dedicarse a la paz en bien de las futuras generaciones?

En un mundo de armas controladas por inteligencia artificial (IA), ¿habría oportunidad de «mantener la calma» ante los complejos sentimientos que atraviesan la línea entre aliados y enemigos? ¿Habría espacio para sentir el peso de la humanidad que llevamos sobre los hombros, y suspender aun por un instante la decisión de atacar?

Las armas robóticas totalmente autónomas reducirían el umbral para iniciar una acción militar. Esto no solo podría causar daños catastróficos, sino también limitar drásticamente las posibilidades de reconciliación entre los enemigos tras el conflicto. Aunque las armas robóticas autónomas sean de naturaleza distinta de las armas nucleares, su utilización igualmente tendría consecuencias irreversibles tanto para el Estado agresor como para el atacado.

Por lo tanto, exhorto enfáticamente a todas las partes, a unirse y a trabajar juntas por la pronta aprobación de un instrumento jurídico vinculante que prohíba por completo el desarrollo y el uso de estos sistemas. Algunos sostienen que no es fácil crear un marco para prohibir las armas que aún se encuentran en proceso de desarrollo y todavía no se han desplegado. Pero hay un precedente: las armas láser cegadoras fueron prohibidas por el Protocolo de la CCAC antes de su despliegue.

Consciente de la verdadera naturaleza de las armas totalmente automáticas, la SGI está dispuesta a continuar trabajando con tesón en aras de contribuir a crear conciencia pública internacional que exija la prohibición del desarrollo y el uso de los SAAL.

[IDN-InDepthNews - 19 de abril de 2019]