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Universidad Malaya, Kuala Lumpur, Malasia
AGO 02, 2010 – Doctorado Honorario en Humanidades

Datuk Doctor Ghauth Jasmon
Vicecanciller de la Universidad Malaya

Su Alteza Real, Duli Yang Maha Mulia Paduka Seri Sultan Perak Darul Ridzuan Sultan Azlan Shah, gran canciller de la Universidad Malaya, tengo el honor de proponerle a usted a Daisaku Ikeda para la admisión al grado de Doctor Honorario en Humanidades.

En nuestra época, es raro encontrar a una persona que haya realizado contribuciones significativas a tantas áreas diferentes que importan al futuro de la humanidad. El doctor Ikeda es, al mismo tiempo, un escritor prolífico, hombre de letras, poeta laureado, fotógrafo, pensador, filósofo, erudito, educador, activista social y un apasionado luchador por la causa de la paz.

Para expresarlo brevemente, él es un hombre a quien las grandes palabras de Shakespeare se pueden aplicar perfectamente:

Cuando la inútil guerra derribe las estatuas,
y las revueltas arrasen edificios,
ni la espada de Marte ni el voraz fuego bélico
quemarán el sello de tu recuerdo.
Contra la muerte y el odio inconsciente
vencerás; tus alabanzas tendrán su sitio
a los ojos de la posteridad.

Esa clase de persona es el doctor Daisaku Ikeda, presidente de la Soka Gakkai Internacional, organización dedicada a promover la paz, la cultura y la educación.

En una oportunidad, cuando se le solicitó que definiera su filosofía, Ikeda sostuvo que consistía en consagrarse a los valores de la paz, la cultura y la educación, basados en el humanismo […] Ikeda, quien goza de gran reconocimiento como poeta (ha sido designado Poeta Laureado por la Academia Mundial de Arte y Cultura, y Poeta Laureado Universal, por la Sociedad Mundial de Poetas), ha expresado su dedicación a la paz en el siguiente poema:

Algo hay más vasto
que el infinito cielo;
es mi vida.
Algo hay más profundo
que el inconmensurable mar;
es tu vida.
No habita la paz
en sitio remoto alguno.
Se halla en la acción
de cuidar y atesorar a un solo individuo.
Se encuentra en la determinación
de proteger a las madres
de toda tristeza y dolor.

Una vida dedicada a la paz

Daisaku Ikeda nació en Tokio, Japón, el 2 de enero de 1928. Cuando era un adolescente, en plena Segunda Guerra Mundial, experimentó directamente el horror insensato, la miseria y la crueldad de la conflagración […] Él ha escrito: “En la guerra, son los ciudadanos comunes, en especial las mujeres –las madres–, quienes deben soportar el mayor peso de tristeza y de sufrimiento. Debemos eliminar esa tragedia de la faz de la Tierra”. Con esa convicción, Ikeda se ha esforzado sin descanso por la paz, luchando para erigir “defensas de la paz” en el corazón de la gente.

Al mismo tiempo, ha destacado incansablemente la importancia de las Naciones Unidas como “parlamento de la humanidad” y ha realizado de manera constante propuestas en las que expone medios para asegurar la paz internacional […]

Las grandes personas tienen grandes mentores. A los diecinueve años, Ikeda conoció a Josei Toda, segundo presidente de la Soka Gakkai. Durante la Segunda Guerra Mundial, Toda fue encarcelado por dos años, por su firme negativa a apoyar al gobierno militarista japonés. Ikeda se sintió hondamente conmovido por la inflexible convicción y el carácter noble de Toda, y decidió que ese sería su mentor en la vida. Toda poseía una profunda y amplia comprensión de numerosas áreas del saber. Se dedicó a enseñarle a Ikeda una gran variedad disciplinas, entre ellas religión, filosofía, política, economía, sociedad, cultura, educación e historia antigua y moderna; todo ello, mediante lecciones que le impartía personalmente. De esa manera, realmente capacitó a Ikeda como su sucesor en la lucha para lograr la paz del mundo y la felicidad de todo el género humano.

Daisaku Ikeda tiene la certeza, en relación con su labor para promover la paz mundial, de que el diálogo es el arma más poderosa para unir a los seres humanos, porque trasciende las fronteras y los muros que los separan. Basado en esa convicción, él ha viajado a todas partes […] y ha llevado a cabo más de siete mil diálogos con líderes y académicos de todo el orbe […] Al mismo tiempo, sigue efectuando publicaciones, que incluyen sus diálogos con las personas más diversas, disertaciones, antologías de poemas, novelas, ensayos y otras obras en prosa. En 1998, Ikeda visitó la Universidad Malaya y donó libros a su biblioteca.

La unión de los corazones a través de la cultura

Los intercambios culturales y artísticos poseen la capacidad de cerrar la brecha de diferencias que separan a los seres humanos y de unir sus corazones. Daisaku Ikeda cree en el establecimiento de la amistad y en la promoción del entendimiento y la confianza mutuos a través de los intercambios culturales. Esa ha de ser siempre la fuerza más poderosa para crear la paz.

Como parte de su ardua tarea para impulsar los intercambios culturales, Ikeda ha establecido el Museo de Bellas Artes Fuji de Tokio y la Asociación de Conciertos Min-On. Grupos de todos los confines participan de los intercambios, entre ellos, el Kompleks Budaya Negara, de Malasia. Eso ha llevado a estrechar aun más la amistad entre Malasia y Japón.

La educación, una tarea de toda una vida

Daisaku Ikeda es un prestigioso educador. Él considera que el propósito de la educación es forjar a los seres humanos y que esa es la labor más importante que debe acometer. “La educación es la tarea final y más crucial de mi vida”, sostiene a menudo. El potencial inherente de cada ser humano es ilimitado. Abrir y desarrollar ese potencial es la tarea de la educación […]

La Universidad Soka mantiene actualmente programas de intercambio con ciento veintiún casas de estudios superiores de cuarenta y cuatro naciones, entre las cuales se cuenta la Universidad Malaya, la Universiti Putra Malaysia, la Universidad Abierta de Malasia y la Universidad Kebangsaan Malaysia. Hasta la fecha, la Universidad Soka ha recibido en sus claustros a diecinueve estudiantes de la Universidad Malaya. Un total de cincuenta y dos alumnos de la Universidad Soka han realizado estudios a su vez en la Universidad Malaya. Ikeda también ha establecido numerosos institutos de investigación académica […]

Daisaku Ikeda continúa exponiendo sus ideas sobre la educación a través de sus libros y disertaciones. Ha efectuado ricas y significativas contribuciones al campo educativo.

La promoción de un movimiento para la revolución humana

Una idea central en el pensamiento de Ikeda es que el factor fundamental para lograr una paz duradera y la felicidad de todas las personas no son únicamente las reformas estructurales dentro de la sociedad, sino la transformación que un individuo emprende en lo más recóndito de su vida. Dicho principio se denomina “revolución humana”. Se trata de un factor crucial para transformar un siglo XX de guerra en un siglo XXI de paz; para restaurar el orden en nuestro mundo sumido en el caos y para liberar a la humanidad del sufrimiento […]

Personas de claro entendimiento alrededor del mundo coinciden con ese punto de vista y sostienen su convicción de que es necesario un cambio en los seres humanos, a fin de lograr a su vez un cambio en la sociedad y de asegurar la prosperidad. Creemos que este movimiento de la revolución humana inaugurará una centuria de humanidad y de paz, y nos abrirá una nueva senda en la búsqueda de un gran futuro para la familia humana.