Entrevista a la profesora Anita Patterson
16 de mayo de 2025
A continuación, se presenta un extracto de la entrevista a Anita Patterson, profesora de la Universidad de Boston, Estados Unidos, realizada por Seikyo Shimbun y publicada en dicho periódico el 16 de mayo de 2025. Destacada especialista en literatura estadounidense y afroamericana, la profesora Patterson cuenta con una dilatada trayectoria en el estudio de los vínculos entre el pensamiento de Emerson —y de otras figuras del renacimiento estadounidense— y la filosofía budista. En esta ocasión, basándose en el pensamiento y el ejemplo de Daisaku Ikeda, expone sus reflexiones sobre el poder de la literatura y el diálogo para propiciar la transformación interior y esclarecer un rumbo a seguir en un mundo cada vez más marcado por la división. (Entrevista realizada por Toshiaki Kakegawa y Susumu Murakami).
Seikyo Shimbun: Usted es especialista en la literatura estadounidense y afroamericana, y también ha estudiado la relación entre la literatura del renacimiento estadounidense y el budismo. ¿Podría contarnos cómo se acercó por primera vez a la literatura y qué la atrajo de ella?
Anita Patterson, profesora de Literatura en la Universidad de Boston, EE. UU.
Profesora Anita Patterson: Crecí enfrentándome al desafío de sentirme «diferente» dentro de la sociedad estadounidense. Me crie en el seno de una familia de inmigrantes: mi madre era estadounidense de origen japonés, con raíces en la prefectura de Hiroshima, y mi padre descendía de judíos rusos.
Durante la Segunda Guerra Mundial, mi madre, entonces estudiante de secundaria, fue recluida en un campo de confinamiento para japoneses-estadounidenses tras ser clasificada como «extranjera enemiga». En su linaje familiar había cristianos y budistas. Sin embargo, no supe que algunos de nuestros familiares practicaban el budismo hasta que empecé a investigar la historia de la comunidad de origen japonés en Estados Unidos. Mi madre nunca habló de su fe ni de su experiencia de reclusión.
Con todo, mi madre, gran amante de los libros, fue para mí un modelo. Para ella, la lectura era también una manera de conocer la cultura y las tradiciones, así como un esfuerzo por hallar su lugar en la sociedad estadounidense.
Crecí en un entorno complejo, con raíces culturales en Estados Unidos, Japón y Rusia, e influencias religiosas que abarcaban el cristianismo, el judaísmo y el budismo. Quizá por eso desarrollé un profundo anhelo de salvar la distancia que me separaba de los demás y de sentirme en casa dentro de las tradiciones culturales de Estados Unidos. Ese deseo acabó convirtiéndose en la fuente de mi pasión por la literatura.
A medida que estudiaba a escritores como Emerson y Thoreau, figuras centrales del renacimiento estadounidense de mediados del siglo xix, me interesé cada vez más por los puntos de resonancia entre su pensamiento y el budismo. De hecho, Emerson y su círculo más cercano se interesaron profundamente por la filosofía budista y la estudiaron con detenimiento.
En aquella época, Emerson ocupaba un lugar central en un nuevo movimiento filosófico y literario conocido como trascendentalismo. Sus representantes se sentían atraídos por la convicción de que cada ser humano posee de forma inherente un gran potencial. En 1836, Emerson y sus colegas fundaron el Club Trascendental y, más tarde, lanzaron la revista The Dial.
Junto con Thoreau, Emerson incluyó en dicha publicación traducciones de escrituras orientales clásicas y, en 1844, publicó una versión inglesa del capítulo «La parábola de las hierbas medicinales» del Sutra del loto. Esta alegoría describe las diversas capacidades de los seres vivos, a quienes el Buda nutre con su compasión y sus enseñanzas, según la capacidad y las necesidades de cada uno.
La obra de Emerson me ayudó a salvar las brechas culturales que atravesaban mi propia vida y mi historia familiar. Mi relación con la literatura fue, a la vez, una exploración del pasado familiar y un viaje hacia el descubrimiento de mi propia identidad.
Seikyo: Usted ha participado en numerosas ocasiones en foros organizados por el Centro Ikeda para la Paz, el Saber y el Diálogo en Cambridge, Massachusetts, donde se ha referido al poder y el valor de la literatura.
La profesora Patterson (primera por la izquierda en el escenario) en un foro organizado por el Centro Ikeda en Cambridge, Massachusetts, EE. UU. (septiembre de 2023)
Patterson: A raíz de estos encuentros, estudié los escritos de Daisaku Ikeda, que me inspiraron hondamente. Él citaba con frecuencia obras literarias en sus discursos y escritos, y se valía de su fuerza para alentar a innumerables personas.
Por mi parte, llegué a comprender verdaderamente el poder de la literatura durante uno de los períodos más difíciles y dolorosos de mi existencia. A mediados de la década de los 90, justo cuando empezaba a consolidarme como investigadora, mi hermana mayor se quitó la vida. Mi dolor fue indescriptible.
¿Qué papel puede desempeñar la literatura en la existencia humana en momentos de duelo? Desde entonces, me he dedicado a explorar el poder de la literatura en una sociedad moderna que se enfrenta a tantos desafíos. El pensamiento de Emerson y otras figuras del renacimiento estadounidense afirma el valor inherente del «yo». Ofrece una fuente de sabiduría que renueva el espíritu humano e ilumina el sentido de la vida.
Esto resuena con fuerza con el pensamiento budista. En una conferencia impartida en 1993 en la Universidad de Harvard, Daisaku Ikeda citó estas palabras de Emerson: «la belleza universal con la que se relaciona por igual cada parte y partícula, el eterno UNO». Al reflexionar sobre el concepto emersoniano del «Superalma», el señor Ikeda habló del modo de vida budista del «gran yo», que nos llama a ser fieles a nosotros mismos —sin dejarnos arrastrar por influencias externas— y a cultivar una empatía y una comprensión ilimitadas hacia los demás.
Emerson sostenía que una persona verdaderamente grande es inconformista, alguien que no se deja llevar por las corrientes de la sociedad, y enseñaba la confianza en uno mismo con la máxima: «Confía en ti mismo». Leer su ensayo «Confianza en sí mismo» durante la época más sombría de mi vida me ayudó a superar una profunda adversidad. Conforme seguía leyendo su obra, empecé a ver mi propia vida dentro de un contexto más amplio.
A través del concepto budista del «gran yo», el señor Ikeda también explicó que cada persona puede cultivar una personalidad noble y vivir de forma proactiva, sin dejar de ser fiel a sí misma. Sus poemas y escritos me han infundido constantemente valor y fuerza para vivir. Como él sugiere, este proceso exige también reflexionar hondamente sobre el yo interior. Mis padres tuvieron que abrirse camino como inmigrantes en la sociedad estadounidense. A mí, como hija suya, la literatura me dio la fortaleza necesaria para encontrar sentido a la vida y renovarme espiritualmente como ser humano.
Seikyo: En septiembre de 2023, el Centro Ikeda organizó un foro titulado «Diálogos del corazón: el papel de la literatura en el fomento de la transformación interior y la paz», en el que usted pronunció el discurso de apertura.
Patterson: En su mensaje dirigido al foro, el señor Ikeda señaló, desde la perspectiva del budismo Mahayana, que las raíces de la división y el conflicto residen en un desorden del pensamiento y la espiritualidad. Para superar ese escenario, subrayó la importancia de la transformación interior, describiendo el poder de la literatura como las alas que nos elevan hacia un «yo universal» que yace en lo más profundo de nuestra vida. Además, destacó que aprender de la literatura que atesora cada país y transmitir las emociones que esta suscita conducen a un diálogo del corazón que nutre tanto el cambio interior como la paz.
Siempre me ha impresionado la manera en que el señor Ikeda extrae enseñanzas de la literatura, puesto que nos permiten entablar diálogo con culturas y formas de pensar diferentes a las nuestras.
En su extenso poema Levántate, sol del siglo, Daisaku Ikeda describe sus conversaciones con Emerson y Whitman como aquella que se da entre «viejos amigos», y escribe:
Desde los lejanos años de mi juventud,
Emerson y Whitman
han sido mis compañeros constantes.
Hemos conversado juntos:
un diálogo del corazón.
En la versión inglesa, esta expresión se vierte como a dialogue of the heart, «un diálogo del corazón», y expresa cómo el trato con la literatura se convierte en un intercambio abierto y sincero que trasciende las diferencias étnicas, culturales y religiosas.
Daisaku Ikeda en un encuentro con los profesores Ronald A. Bosco (centro) y Joel Myerson (izquierda), con quienes colaboró en el libro titulado Creating Waldens (Universidad Soka, Tokio, mayo de 2001)
El señor Ikeda también hace partícipe a Thoreau en este «diálogo del corazón». En su obra compartida con Ronald Bosco y Joel Myerson, titulada Creating Waldens: An East-West Conversation on the American Renaissance (Construir Walden: una conversación entre el Este y el Oeste sobre el renacimiento estadounidense), presenta el poema «El triunfo del espíritu humano», en cuyas líneas expresa:
Ralph Waldo Emerson,
Henry David Thoreau,
Walt Whitman:
sin cesar elevan el generoso
clamor de sus almas,
un llamado perfumado
de la vastedad de la naturaleza,
hacia el firmamento sin fin
de la humanidad.
Leer obras literarias nos ayuda a superar las numerosas diferencias que nos separan; por ello, siento una profunda afinidad con la idea del señor Ikeda sobre el «diálogo del corazón».
En la vida, hay días en los que ni siquiera podemos levantarnos de la cama por la mañana. Precisamente en esos momentos, la literatura y el diálogo revelan su verdadero valor: nos permiten dotar la vida de sentido, construir mejores relaciones con los demás y elevar nuestra propia existencia.
Cuando somos capaces de abrigar esperanza en la vida y en la sociedad, el mundo comienza a brillar para nosotros cobrando un nuevo significado. Incluso en las circunstancias más difíciles, podemos llegar a ser personas dispuestas a contribuir tanto a nuestra propia felicidad como a la de los demás.
Seikyo: Hoy, el mundo afronta numerosos conflictos graves. ¿Qué valor atribuye a la literatura y al diálogo en una época de divisiones cada vez más profundas?
Patterson: Creo que el mundo actual adolece de falta de esperanza. La gente parece estar perdiendo la fe en la democracia, y eso me preocupa profundamente.
En Estados Unidos, durante el Movimiento por los Derechos Civiles de la década de los 60 vio cómo la comunidad afroestadounidense luchó por superar la discriminación racial. Ya entonces, la sociedad estaba dividida por la guerra, la desigualdad económica y la discriminación. Aun así, las personas de mi entorno infundían esperanza al demostrar que acciones como el voto, la desobediencia civil y la protesta eran medios eficaces para transformar la sociedad y mejorarla.
Actualmente, sin embargo, el diálogo entre personas con puntos de vista diferentes se ha vuelto cada vez más difícil debido a la ira moralista y al partidismo extremo. Algunos medios de comunicación han descrito esta situación como una «epidemia de ira». La combinación de la ira y la ausencia de diálogo está teniendo efectos devastadores en toda la sociedad.
Esto me lleva nuevamente al pensamiento y las acciones de Daisaku Ikeda. A mi juicio, uno de los planteamientos más profundos y notables de su labor de toda una vida por construir una sociedad global mejor es el concepto de esperanza.
Ikeda escribe: «La esperanza […] es una decisión. Es la decisión más importante que podemos tomar. La esperanza lo cambia todo, empezando por nuestra vida. La esperanza es la fuerza que nos permite actuar para hacer realidad nuestros sueños». Nos enseña que el mundo es un escenario de lucha entre la esperanza y la desesperanza, y que la paz se logra cuando prevalece la primera.
Con el Dr. Vincent Harding (Universidad Soka, Tokio, abril de 1996)
En su diálogo con el doctor Vincent Harding —historiador y amigo íntimo de Martin Luther King Jr.— publicado con el título America Will Be!: Conversations on Hope, Freedom, and Democracy (¡América será! Conversaciones sobre la esperanza, la libertad y la democracia), el señor Ikeda sostuvo que «mientras mantengamos vivo este sueño, la esperanza será eterna».
Mi objetivo como educadora es transmitir esta filosofía de la esperanza a mis alumnos. En mis cursos universitarios de literatura, concedo gran importancia al cultivo de la conciencia histórica. Estudiar los procesos históricos a través de la literatura constituye un primer paso para superar las divisiones culturales, raciales y de clase.
Por ejemplo, el estudio de las letras afroamericanas ayuda a los alumnos a comprender la herencia de la esclavitud y el racismo, así como la manera en que estas realidades históricas siguen marcando la sociedad actual. Al abordar cuestiones políticas complejas, los puntos de vista divergentes suelen entrar en conflicto. Aun siendo así, al propiciar un diálogo en el aula a través de las obras literarias, los estudiantes pueden debatir sus diferencias de forma abierta y reflexiva, sin llegar a la confrontación directa.
La literatura y el diálogo nos recuerdan que siempre podemos aprender más de los otros. El diálogo que fomenta la cercanía es una práctica esencial en el día a día, pues cultiva una conciencia y comprensión profundas tanto de nosotros mismos como de los demás. Creo que este proceso está estrechamente vinculado con la construcción de la paz.
En su propuesta de paz de 2004 con motivo del Día de la SGI, titulada La transformación interior: la creación de una corriente global para la paz, el señor Ikeda escribió:
La paz no es un concepto abstracto, alejado de nuestra vida cotidiana. Se engendra en medio de la realidad de nuestro diario vivir, cuando sembramos, en lo más recóndito de nuestro ser, las semillas que le dan vida y las hacemos germinar a lo largo de nuestra existencia. Sé, sin el menor asomo de duda, que ese es el camino que conduce a una paz imperecedera.
Cada vez que estudio los escritos y la trayectoria vital del señor Ikeda, siento un soplo que reaviva la esperanza. Considero que la práctica dialógica constante y de base popular que llevan adelante los miembros de la Soka Gakkai reviste un profundo significado para impulsar el avance de la sociedad contemporánea. Espero sinceramente que este movimiento dé frutos y haga realidad la visión de Daisaku Ikeda.
Anita Patterson es profesora del Departamento de Inglés de la Universidad de Boston, Estados Unidos. Su investigación se centra en la literatura estadounidense, el modernismo y la poesía negra de las Américas, con especial atención al diálogo transnacional e intercultural. Entre sus publicaciones se encuentra el libro From Emerson to King: Democracy, Race, and the Politics of Protest (De Emerson a King: democracia, raza y las políticas de protesta). Su proyecto actual de libro, American Japonisme and Modernist Style (Japonismo estadounidense y modernismo), profundiza en su interés por el transnacionalismo, el intercambio intercultural y los contextos estadounidenses del modernismo literario. En 2021, colaboró con el capítulo «Restoring Hope for the Humanities: Daisaku Ikeda, Intercultural Study, and College Classroom Experience» («Devolver la esperanza a las humanidades: Daisaku Ikeda, los estudios interculturales y la experiencia en el aula universitaria») en el volumen Hope and Joy in Education: Engaging Daisaku Ikeda Across Curriculum and Context (Esperanza y alegría en la educación: la integración de Daisaku Ikeda en el currículo y en el entorno educativo).
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