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La luz que sigue brillando

[A continuación se presenta un extracto de la entrevista con Neelakanta Radhakrishnan, reconocido activista social indio y presidente del Consejo Indio de Estudios Gandhianos, realizada por el Seikyo Shimbun y publicada en la edición del 19 de noviembre de 2025. El doctor Radhakrishnan, quien ha dedicado muchos años a estudiar la filosofía de Daisaku Ikeda, reflexiona sobre el encuentro que mantuvieron y pone de manifiesto sus expectativas respecto al movimiento Soka a nivel mundial. (Entrevistador: Kenta Toyoizumi)]

Seikyo Shimbun: En una ocasión, usted describió a Daisaku Ikeda como un «Gandhi viviente». A dos años de su fallecimiento ¿podría compartir sus reflexiones?

El académico indio, especialista en Gandhi, N. Radhakrishnan, reflexiona sobre el perdurable legado de Daisaku Ikeda.

Neelakanta Radhakrishnan, presidente del Consejo Indio de Estudios Gandhianos

Dr. N. Radhakrishnan: Gandhi nos fue arrebatado por un disparo. Probablemente, su asesino creyó que con ese acto lo hacía desaparecer. Pero no fue así.

Tras la muerte de Gandhi, sus discípulos heredaron su espíritu y lo mantienen vivo. Su legado creció con más fuerza aún, ejerciendo una profunda influencia en la historia de la humanidad. Y lo mismo puede decirse del fallecimiento de Daisaku Ikeda.

Actualmente, en todo el mundo, numerosas instituciones y organizaciones se dedican al estudio de su pensamiento. Académicos y líderes de los más diversos países siguen aprendiendo y profundizando su filosofía y su espíritu. No se trata solo de miembros de la Soka Gakkai, sino también de personas sin conexión alguna con esta organización que también estudian a fondo su vida y sus ideas.

La gran luz que irradiaba seguirá brillando en el futuro como un faro constante. Estoy convencido de que, en los próximos años, su pensamiento tendrá una influencia aún mayor en la historia humana. Ni por un momento siento que ya no esté con nosotros.

Seikyo: Usted se reunió con él en varias ocasiones. ¿Podría contarnos algunos recuerdos?

Radhakrishnan: Lo conocí en 1984, cuando vine a Japón para asistir a un seminario internacional en la Universidad Soka. Alguien me presentó como un joven académico indio que estudia la vida y la obra de Gandhi. En aquel momento, yo no era más que un investigador novel y desconocido, pero él me saludó juntando las palmas de las manos, diciéndome «namasté», y me trató con sumo respeto y sinceridad. Encontrarme con una persona así, capaz de establecer una comunicación fluida e instantánea, me pareció una invitación a un mundo nuevo. Como había dedicado muchos años al estudio de Gandhi, sentí que en ese momento se abría ante mí un nuevo camino. Sus palabras y su conducta me convencieron de que era el ser que encarnaba el espíritu de Gandhi en la época contemporánea, alguien que construiría el porvenir de la humanidad.

El académico indio, especialista en Gandhi, N. Radhakrishnan, reflexiona sobre el legado perdurable de Daisaku Ikeda.

Encuentro entre el Dr. Radhakrishnan y Daisaku Ikeda (prefectura de Nagano, Japón, agosto de 1993)

Desde entonces, nos vimos en varias ocasiones a lo largo de los años. Sin embargo, el encuentro más nítido en mi memoria tuvo lugar en 1993 en Karuizawa, Nagano. Intercambiamos muchas reflexiones sobre cómo debería actuar la humanidad para lograr la paz mundial. Nuestra conversación también giró en torno al mal absoluto de la guerra: la instiga un puñado de líderes, pero quienes más sufren son las personas comunes. Por eso, insistió mi interlocutor, debemos cambiar la mentalidad de los líderes que se precipitan hacia la violencia.

Él veía el mundo con una perspectiva amplia y global, al tiempo que creía firmemente que todo comienza con la transformación interior del corazón humano. En un momento dado, tomó un papel manuscrito y me preguntó: «doctor Radhakrishnan, ¿puede leer lo que he escrito?».

En ella se leían estas palabras: «Nada es tan preciado como la paz. Nada produce tanta felicidad. La paz es el punto de partida fundamental para el avance del género humano».

Era la primera página del manuscrito de La nueva revolución humana, que había comenzado a escribir ese mismo día. Personalmente, considero La revolución humana y La nueva revolución humana como un modelo orientador para la paz de la humanidad. Ambas obras plantean una visión integral sobre la forma en que los seres humanos pueden vivir en paz.

Creo que no solo están dirigidas a quienes anhelan la paz, sino que también constituyen un mensaje para los líderes que conducen a otros hacia la guerra. Tengo la certeza de que estas novelas ocuparán un lugar junto a los grandes clásicos de la literatura universal. Y sin duda llegará el día en que sus contribuciones a la paz reciban aún más reconocimiento. Es una figura que nos muestra cómo debemos vivir.

Lo que entiendo por «filosofía de la revolución humana» es, en esencia, el despertar del cometido personal. Muchos jóvenes desconocen su misión. Pero una vez que alguien despierta a ella, libera una energía tremenda y hace posible la creación de valor genuino.

Seikyo: En 2002, usted fundó el Centro Ikeda para la Creación de Valor. En un mundo cada vez más incierto, ¿cómo podemos llevar a cabo el espíritu de la no violencia de Gandhi y la filosofía de paz de Ikeda? ¿Y qué valor puede ofrecer la filosofía Soka a la sociedad?

Radhakrishnan: Junto a Mahatma Gandhi y Martin Luther King Jr., quienes lucharon incansablemente por los derechos humanos, Ikeda fue una figura que transformó la sociedad y aportó una nueva luz al género humano. La vida de los tres representa la esperanza última de la humanidad. Fundé el Centro para difundir este mensaje en el mundo entero.

El académico indio, especialista en Gandhi, N. Radhakrishnan, reflexiona sobre el legado de Daisaku Ikeda.

El Dr. Radhakrishnan da una charla en la inauguración del Centro Ikeda para la Creación de Valor (Kerala, India, 2 de enero de 2002)

He dedicado muchos años al estudio de Gandhi. Desde que conocí a Ikeda, he aprendido muchísimo y he escrito casi veinte libros sobre él. Sin embargo, mi trabajo está lejos de concluir. En el tiempo que me queda de vida, quiero consagrarme de lleno a investigar su pensamiento por intermedio del Centro Ikeda para la Creación de Valor. Quiero transmitir lo que he aprendido, mis conocimientos y mi experiencia a los niños, los jóvenes y las mujeres. Todavía me queda mucho por hacer.

En los cimientos de la historia universal se encuentran valores como la sinceridad y el amor. Estas virtudes esenciales solo pueden inculcarse a través de una interacción cercana y genuina entre la gente. Sin duda, la relación de maestro y discípulo desempeña un papel vital en este proceso. El presidente Ikeda revivió este concepto en la era moderna.

El espíritu de la no violencia y desobediencia civil de Gandhi está muy vivo en nuestro corazón incluso hoy en día. De la misma manera, en estos tiempos turbulentos, la filosofía de paz de Daisaku Ikeda ahonda en nosotros mientras recorremos la senda de maestro y discípulo.

En todo el mundo, los miembros de la Soka Gakkai están unidos en un movimiento de base fundamentado en la relación de maestro y discípulo. Dentro de la Soka Gakkai, personas de diversos orígenes se reúnen y trabajan codo con codo, independientemente de su cargo o estatus social. Hecho que, en sí mismo, es extraordinario. Entre los miembros que he conocido, muchos ejercen un verdadero impacto en sus respectivas comunidades. Esa fuerza motriz proviene del interior de cada persona. Gracias a mis encuentros con ellos, llegué a comprender que una sola persona puede realmente provocar un cambio, lo cual no es otra cosa que una prueba de la grandeza humana.

Hay tres libros que siempre llevo conmigo. Uno de ellos es la edición inglesa del Diario juvenil de Ikeda. Cada vez que viajo o atravieso dificultades personales, abro sus páginas y extraigo un incalculable valor de las luchas de su juventud. Sus escritos son, para mí, un vasto tesoro de sabiduría y reflexión.

En el transcurso de su vida, fundó numerosas instituciones dedicadas a la paz, la cultura y la educación. En la actualidad, existen centros de la Soka Gakkai en todo el mundo, y él ha inspirado a innumerables discípulos. Incluso después de su fallecimiento, siguen creando poderosas causas para transformar el destino de la humanidad. Realmente creo que, mediante sus esfuerzos, la sabiduría y la compasión de Daisaku Ikeda seguirán abarcando el mundo por toda la eternidad.

Seikyo: Hoy en día, los jóvenes de la Soka en el orbe recorren con valentía el camino de maestro y discípulo. ¿Cómo ve el desarrollo global de la Soka Gakkai?

Radhakrishnan: A raíz de mis interacciones con los miembros de la Bharat Soka Gakkai (BSG), el presidente Ikeda llegó a depositar su confianza en mí y, para mi sorpresa, me nombró presidente honorario. Esto me causó una profunda impresión: su confianza en los jóvenes, su gran preocupación por ellos y su compromiso con la formación de nuevos talentos. También me ha impresionado sobremanera el desarrollo de la BSG, que pude observar de cerca. Lo que más me conmueve es que tantos jóvenes se esfuercen por seguir el camino de vida de su maestro, a pesar de que nunca lo han conocido en persona.

Asimismo, sigo con gran interés el desarrollo del liderazgo de la mujer en la BSG. Aprender el espíritu de maestro y discípulo no es una cuestión de estudio académico; es algo que se adquiere a través de la práctica diaria orientada a la felicidad tanto de uno como la de los demás.

Las actividades de la Soka Gakkai a nivel mundial, empezando por la BSG, representan un movimiento inestimable para la humanidad y constituyen una poderosa fuerza para construir una sociedad mejor. Además, siguen formando individuos que realizan contribuciones significativas a sus comunidades.  

Considero que Ikeda siempre subrayó que la construcción de un mundo sin guerras depende de que la joven generación sea capaz de crear valor. Depositó su esperanza en la juventud para construir sociedades en las que florezcan la justicia y no haya lugar para la discriminación.

Incluso hoy en día, los conflictos siguen proliferando en todo el mundo, y quienes ostentan el poder intentan afirmarse en la fuerza de su nación. En medio de un egoísmo tan generalizado, el presidente Ikeda hizo hincapié en la importancia de la espiritualidad, los valores, la ética y la conciencia religiosa. Estos elementos son esenciales para construir un mundo sostenible.  

Nos enseñó a respetarnos unos a otros, a acoger la diversidad cultural, a reconocer el pluralismo religioso y a profundizar la comprensión de las cuestiones de género. También nos animó a no juzgar a las personas por su origen o sus circunstancias, sino a valorar su humanidad por encima de todo. A lo largo de su existencia, nos mostró la importancia de vivir con convicción, valentía y confianza, y de no rendirnos nunca, pase lo que pase.

Cuando la sociedad se enfrenta a grandes dificultades y debe superarlas unida, necesita los medios para lograrlo. El presidente Ikeda proporcionó esos medios de diversas maneras, a través del diálogo, la educación y la cultura.

Yo también trabajé en su día como editorialista invitado para el Seikyo Shimbun. En los años venideros, estoy seguro de que la misión del periódico de transmitir al mundo la filosofía de paz de Ikeda cobrará aún más importancia.

Gandhi también ejerció el periodismo. Mediante los periódicos, usó el poder de la pluma para transmitir su filosofía de la no violencia a las generaciones más jóvenes.

Para concluir esta entrevista, me gustaría transmitir un mensaje a la juventud de la Soka de todo el mundo que forjará el futuro:

Tengan una inquebrantable convicción en la filosofía y las acciones del presidente Ikeda. Ahora, más que nunca, asumamos el reto que él encarnó: hacer posible lo imposible, con el fin de hacer realidad la paz mundial.

Neelakanta Radhakrishnan nació en 1944 en Kerala, India, y obtuvo un doctorado en Literatura de Protesta Social por la Universidad de Annamalai. Posteriormente se incorporó al Instituto Rural Gandhigram, donde trabajó bajo la dirección de G. Ramachandran, un colaborador cercano de Mahatma Gandhi. De 1990 a 2001, ocupó el cargo de director del Gandhi Smriti y Darshan Samiti en Nueva Delhi. Ha fundado varias instituciones educativas y de paz, entre ellas el Instituto G. Ramachandran de No Violencia, la Fundación Gandhi para los Medios de Comunicación, el Centro Sabarmati de Naturopatía y Yoga, y el Centro Ikeda para la Creación de Valor. Como autoridad destacada en estudios gandhianos, es autor de más de 75 libros en inglés, hindi, tamil y malayalam sobre la filosofía gandhiana, la educación para la paz y la resolución no violenta de conflictos. En 2008 recibió el Premio Nacional Rajiv Gandhi Sadbhavana y, en 2018, se convirtió en el primer indio en recibir el Premio Gandhi, King, Ikeda para Constructores de Comunidad.

     
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