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Entrevista al maestro José Trinidad Padilla López
3 de marzo de 2026

[A continuación se presenta un extracto de la entrevista realizada por el Seikyo Shimbun al maestro José Trinidad Padilla López, ex rector general de la Universidad de Guadalajara, publicada en el periódico el 3 de marzo de 2026. Con motivo de los 45 años de la conferencia que Daisaku Ikeda pronunció en dicha universidad, Padilla López reflexiona sobre el papel de la educación y el diálogo en la formación de ciudadanos globales, la importancia del humanismo en la construcción de una sociedad sostenible y la necesidad de inspirar a los jóvenes a trabajar por la paz. (Entrevistador: Teruaki Kimura)]

Seikyo Shimbun: Usted ha dedicado muchos años al desarrollo de su alma mater, la Universidad de Guadalajara. ¿Podría contarnos qué lo motivó a seguir el camino de la educación?

José Trinidad Padilla López, ex rector general de la Universidad de Guadalajara, México.

José Trinidad Padilla López, ex rector general de la Universidad de Guadalajara, México

Ex rector general José Trinidad Padilla López: Desde la década de 1970 hasta la de 1980, cuando yo era estudiante, en muchos países de América Latina predominaba el dominio ejercido por la violencia. En Nicaragua y El Salvador, las guerras civiles arrebataron innumerables vidas valiosas y en Chile continuaba la represión bajo el régimen militar. En aquella «época en que la violencia generaba más violencia», sentía profundamente la importancia de construir la paz mediante el diálogo.

La Universidad de Guadalajara es una institución de excelencia que ha encarnado el principio de «¡Piensa! y ¡trabaja!», esforzándose por formar personas que contribuyan a la sociedad civil. Yo mismo consideré que formar a una generación de jóvenes humanistas, acorde con este principio, era el camino para alcanzar la paz y por ello decidí trabajar en mi alma mater.

Años después supe que el doctor Ikeda había ofrecido una conferencia en la Universidad de Guadalajara. [En marzo de 1981, el maestro Ikeda pronunció en dicha universidad una conferencia titulada «El espíritu poético de los mexicanos».] De hecho, en aquel entonces yo también cursaba el tercer semestre en la licenciatura. Al enterarme, que durante la conferencia, el doctor relató cómo había entablado vínculos con intelectuales mexicanos a través del diálogo, no pude evitar sentir una profunda conexión con él.

Seikyo: Desde su fundación en 1792, la Universidad de Guadalajara se ha venido desarrollando como una de las instituciones académicas más prestigiosas de México. Actualmente, si se incluyen sus escuelas de bachillerato, cuenta con más de 350 000 alumnos y ha formado a numerosas personas que contribuyen a la sociedad. ¿Qué tipo de personas buscan formar?

La Universidad de Guadalajara, fundada en 1792, una de las más antiguas de México

La Universidad de Guadalajara, fundada en 1792, una de las más antiguas de México

Padilla López: Nos proponemos formar estudiantes con una visión global, capaces de trascender las diferencias entre diversas culturas y de conectarse con todo tipo de personas a través del diálogo. Si se dialoga con comprensión y respeto hacia otras culturas, nace la amistad. Considero que la «capacidad de diálogo», que permite ampliar redes por todo el mundo, es la verdadera «competitividad» que debe cultivarse. Es decir, además de adquirir habilidades y conocimientos, es fundamental formar personas que posean una visión amplia y alienten la «fortaleza humana» para unir a las personas entre sí.

Seikyo: ¿Qué considera necesario para desarrollar esa «fortaleza humana»?

Padilla López: Actualmente me desempeño como director de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco (que forma parte del sistema de la universidad) y he vuelto a sentir la importancia de la lectura. No solo es importante que los estudiantes sean expertos en su especialidad, sino que, a través de la lectura, al entrar en contacto con artes y culturas que desconocen, puedan cultivar una rica humanidad. En lo personal, me gustaría que leyeran literatura clásica, como la del francés Víctor Hugo, así como poesía, que podría llamarse el «arte literario» capaz de expresar significados profundos en pocas palabras.

Asimismo, considero que familiarizarse con la música es indispensable para el desarrollo de la personalidad. Actualmente, en la Biblioteca Juan José Arreola de la Universidad de Guadalajara se realizan, como parte de sus programas, actividades para niños como sesiones de lectura en voz alta, obras de teatro y coros.

Seikyo: En septiembre de 2004, su institución otorgó al señor Ikeda un doctorado honorario. ¿Podría explicarnos las razones y el significado de haberle concedido la máxima distinción universitaria?

Padilla López: El mes previo a la ceremonia de entrega, se celebró una sesión del Consejo Directivo, integrado por autoridades universitarias, docentes y estudiantes. En ella se reconoció que el doctor Ikeda, como gran educador, poeta y filósofo, había realizado durante muchos años importantes contribuciones a la paz, entre ellas acciones en favor de la abolición de las armas nucleares, y que había ejercido un liderazgo sobresaliente para ese fin. Por unanimidad se decidió otorgarle el título de doctor honoris causa.

En su discurso de agradecimiento durante la ceremonia, compartió principios que pueden servir como faro para la humanidad.

En estos tiempos en que el mundo está sumido en la confusión y desbordado de violencia, no puedo evitar pensar que hubiéramos deseado que el doctor Ikeda siguiera con nosotros por mucho más tiempo. A la vez, también siento que, precisamente porque él ha partido, ahora nos corresponde a nosotros difundir su pensamiento por el mundo.

Seikyo: Usted conoció a Daisaku Ikeda en la ceremonia de investidura del doctorado honoris causa celebrada en la Universidad Soka, en Hachioji, Tokio ¿Cuál fue su impresión?

La Universidad de Guadalajara concede un doctorado honoris causa a Daisaku Ikeda (Hachioji, Tokio, septiembre de 2004).

El Mtro. Padilla López (izquierda) camina junto al Sr. Ikeda (centro) tras la ceremonia de investidura del doctorado honoris causa que le concedió la Universidad de Guadalajara (Hachioji, Tokio, septiembre de 2004)

Padilla López: Aún hoy no puedo olvidar que, cuando se abrieron las puertas del elevador que nos llevaba al lugar del evento, el doctor Ikeda y su esposa, la señora Kaneko, estaban allí de pie y nos dieron una cálida bienvenida. La verdad es que, antes de la ceremonia, yo estaba muy nervioso porque tenía la fuerte impresión de que «la cultura japonesa está llena de diversos rituales».

Sin embargo, el doctor, sin dejar de sonreír con dulzura, creó un espacio de diálogo que tranquilizó el corazón de todos. Fue una ceremonia solemne, pero gracias a que habló con toques de humor, el ambiente se volvió realmente luminoso.

Antes de la ceremonia, visitamos una exposición sobre la historia de la educación Soka. Me impresionó profundamente saber que el primer presidente, Tsunesaburo Makiguchi, y el segundo presidente, Josei Toda, se enfrentaron al militarismo y que, bajo el liderazgo del doctor Ikeda, la organización ha crecido notablemente como una entidad dedicada a la construcción de la paz.

Seikyo: Durante el acto, usted expresó que «la educación tiene verdaderamente el poder de cambiar la época». Además de fundar la Universidad Soka, el maestro Ikeda creó un sistema educativo integral dedicado a la formación de ciudadanos globales que abarca desde la educación infantil hasta la universidad. ¿Cómo evalúa usted su labor en el ámbito educativo?

Padilla López: El sistema de educación Soka construido por el doctor Ikeda contiene muchos aspectos de los que las instituciones educativas de todo el mundo deberían aprender. Es una institución educativa admirable que, a través de la educación, enseña y transmite una «cultura de paz», el «respeto por la dignidad de la vida» y el «respeto hacia el ser humano».

Al año siguiente de la ceremonia de entrega del doctorado honoris causa (2005), nuestra universidad firmó un convenio de intercambio educativo con la Universidad Soka. Durante el tiempo que me desempeñé como rector general, también establecimos convenios de intercambio con diversas universidades de Asia, y considero que el intercambio estudiantil más allá de las fronteras nacionales es sumamente importante para promover la comprensión intercultural.

Seikyo: Hoy el mundo atraviesa una crisis marcada por los conflictos reiterados, el cambio climático y una creciente polarización social, entre muchos otros desafíos. ¿Qué aporta el pensamiento de Daisaku Ikeda en este contexto?

Padilla López: La actualidad también es llamada la «era de las redes sociales»: mientras las tecnologías de la información y la comunicación han avanzado de manera extraordinaria, el número de personas que se sienten aisladas ha aumentado. En una época así, es fundamental un pensamiento que valore la importancia de los vínculos entre las personas; un pensamiento que enseñe las capacidades que el ser humano debe poseer, como el diálogo y la cooperación, y que promueva la resiliencia, es decir, la capacidad de superar las dificultades.

El pensamiento del doctor Ikeda puede considerarse, precisamente, un humanismo profundo capaz de cultivar esas cualidades que el ser humano debe desarrollar. Cuando hablamos de «humanismo», no nos referimos a la idea de que la humanidad sea la dominadora de la Tierra. En cierta ocasión, al contemplar un libro fotográfico del doctor Ikeda, admiré los hermosos paisajes naturales. No se trata de valorar únicamente al ser humano, sino de proteger todo el entorno para construir un mundo sostenible; considero que ese es el humanismo al que aspira el doctor.

En 2014, en varias preparatorias de nuestra universidad, se presentó la exposición ambiental «Semillas de esperanza», producida conjuntamente por la SGI (Soka Gakkai Internacional) y la Carta de la Tierra Internacional. Para construir una sociedad global sostenible, la paz mundial es indispensable. En adelante, me gustaría organizar conferencias y otras actividades para difundir el pensamiento humanista del doctor.

Guadalajara, México.

Estampa de una calle de Guadalajara, capital del Estado de Jalisco (izquierda); vista aérea de la ciudad (derecha)

Seikyo: En la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, en 2023, se presentó la exposición «Todo lo que atesoras: por un mundo libre de armas nucleares», realizada conjuntamente por la SGI e ICAN (Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares). ¿Qué impresión le causó el evento?

Padilla López: Yo, al igual que muchísimas personas de distintos lugares, asistí a esa exposición. Me impresionó especialmente ver a tantos jóvenes y estudiantes de preparatoria observando la muestra con gran seriedad. Al finalizar, pregunté a un joven participante su opinión, y me respondió: «Hasta ahora no sabía cómo podrían abolirse las armas nucleares, pero al ver la exposición pude imaginarlo».

No son muchas las personas, incluso dentro de México, que tienen conciencia de qué ocurriría si un país iniciara una guerra nuclear; existe la posibilidad de que el planeta entero sea destruido. Precisamente por eso, considero sumamente importante un movimiento que apele a la conciencia de las personas sobre el hecho de que las armas nucleares constituyen una amenaza para la humanidad.

Seikyo: En el pasado, usted afirmó que «el futuro de la humanidad depende indudablemente de la educación de los jóvenes». ¿Qué le gustaría transmitir a la generación que liderará el futuro?

Padilla López: En primer lugar, me gustaría que lean libros con dedicación. Al leer buenas obras, pueden cultivar su propia conciencia. También quiero decirles que no deben aislarse. Deseo que se conecten con los demás a través del diálogo.

Y, como seres humanos que habitan este planeta llamado Tierra, quisiera que valoren el «humanismo»: no un mundo en el que solo prospere la humanidad, sino una sociedad verdaderamente sostenible. Espero sinceramente que vivan sin dejarse dominar por el ego, como miembros responsables en la construcción de ese futuro.

José Trinidad Padilla López nació en 1957. Tras graduarse de la Universidad de Guadalajara, desempeñó diversos cargos en la misma institución, entre ellos director de Programas de Extensión Educativa y secretario general. En 2001 asumió el cargo de rector general. Actualmente se desempeña como presidente de la Feria Internacional de Libro (FIL) y como director de la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco Juan José Arreola.

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